Según el informe, la actividad económica aumentó un 1,6% en comparación interanual (i.a.). Sin embargo, la caída del 1,5% en la medición desestacionalizada respecto a marzo preocupó a las consultoras de la City, ya que interrumpe la tendencia de recuperación a corto plazo observada en el componente tendencia-ciclo, que había registrado un incremento del 0,3%.
Este crecimiento del 1,6% interanual se explica principalmente por el desempeño destacado de dos sectores clave, los cuales aportaron en conjunto 1,8 puntos porcentuales al total. Además, sectores como el de Electricidad, gas y agua creció un 6,4%, mientras que la Intermediación financiera lo hizo en un 4,5%, impulsada por una mayor actividad en el mercado de crédito.
Por el contrario, ocho de los quince sectores analizados por el INDEC evidenciaron descensos, lo que confirma que la reactivación económica no es uniforme. La Industria manufacturera sufrió una contracción del 2,9% i.a., un dato que se relaciona con la reciente ola de suspensiones y cierres de plantas en la industria automotriz y en el sector de bienes de consumo, como en el caso de la planta Unionbat en Entre Ríos. Asimismo, el Comercio (tanto mayorista como minorista) registró una caída del 3,2% i.a., reflejando la debilidad del poder adquisitivo y el enfriamiento del consumo en los hogares.
El sector que experimentó la caída más significativa fue la Pesca, que sufrió un dramático descenso del 28,4% i.a., lo que afectó negativamente el crecimiento global del mes.
Para los analistas, el EMAE de abril tiene un sabor agridulce. Aunque el crecimiento interanual pone fin a una racha negativa histórica, la caída del 1,5% mensual desestacionalizada indica que la recuperación de la recesión será más lenta y volátil de lo anticipado.
Con estos resultados, el acumulado del año refleja un crecimiento moderado del 2,1%, aunque las disparidades sectoriales imponen presiones sobre las metas de empleo y la sostenibilidad del crecimiento para el segundo semestre.




















