En la nota dirigida a De Grazia, Astorino hizo referencia a los telegramas que comenzaron a recibir empleados de la planta y al clima de incertidumbre que esto generó entre las familias de la ciudad. La intendenta se presentó en su carácter de jefa comunal y planteó la necesidad de contar con información oficial sobre lo que está ocurriendo con el personal.
A partir de esa situación, Astorino solicitó la apertura de un espacio de diálogo con participación del gobierno nacional. Pidió que la empresa se sume, junto con el Ministerio de Trabajo, a una instancia de concertación que permita conocer el estado real del conflicto y definir medidas para resguardar los puestos de trabajo de los vecinos de Capitán Sarmiento. Remarcó que se trata de familias que, de manera repentina, quedaron sin certezas laborales y con dificultades para afrontar sus gastos cotidianos.
La intendenta también apuntó contra la forma en que la compañía comunicó su decisión. Señaló que Granja Tres Arroyos conoce el peso que tiene su actividad para la localidad y la cantidad de familias que dependen de esos empleos, por lo que consideró difícil de entender que se haya avanzado con estas medidas sin ponderar el impacto en trabajadores con años de antigüedad en la empresa.
Astorino repasó además las acciones que el municipio llevó adelante desde que se conoció la situación: aseguró que desde un primer momento se recibió a los trabajadores, se relevaron sus casos particulares, se comenzó a brindar asistencia a las familias y se realizaron gestiones ante prestadores de servicios esenciales y obras sociales para acompañar a quienes atraviesan dificultades. Aclaró, no obstante, que el municipio no puede suplir las obligaciones que le corresponden a una empresa privada frente a su personal.
En ese marco, la funcionaria formalizó su reclamo a la compañía: pidió que brinde explicaciones claras sobre la decisión adoptada, sobre las circunstancias que derivaron en el envío de los telegramas y, sobre todo, sobre cuáles serán las respuestas concretas frente a las obligaciones que aún mantiene con sus trabajadores.
El pedido se conoció dos días después de que Granja Tres Arroyos difundiera un comunicado interno anunciando la suspensión de actividades en la planta de Capitán Sarmiento “hasta nuevo aviso” a partir del 31 de agosto de 2026. La comunicación instruía al personal a no presentarse a trabajar salvo convocatoria expresa, y atribuía la medida a la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor. La empresa no precisó plazos para una eventual reanudación ni garantizó la continuidad de los puestos de trabajo.
Este cierre se suma a una serie de suspensiones y despidos que Granja Tres Arroyos viene acumulando desde diciembre de 2024, cuando solicitó ante la Secretaría de Trabajo la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis. Desde entonces, la empresa cerró su planta de Tristán Suárez, con impacto en 200 trabajadores, y anunció el cierre definitivo de la planta de Becar, cuyo personal fue reubicado en la planta La China, que a su vez permanece cerrada desde fines de mayo.
En julio se paralizó la planta Avex, en Río Cuarto, Córdoba, en un principio por una parada programada de dos semanas que terminó extendiéndose a un mes y afectó a 350 trabajadores. En agosto, la planta Pinazo, en Pilar, suspendió a la totalidad de su personal, mientras que la planta Wade II, en Esteban Echeverría, atravesó paros por reclamos salariales, y la planta Wade I, en Ezeiza, funciona con actividad reducida.
A mediados de agosto, la compañía había rescindido los contratos de 250 trabajadores de su planta en Concepción del Uruguay, atribuyendo la medida a una fuerte caída de trabajo originada en circunstancias extraordinarias. En paralelo, Granja Tres Arroyos negocia con sus acreedores la reestructuración de una deuda de 350,9 millones de dólares, en un plan que contempla quitas de hasta el 75% del capital adeudado, plazos de pago de hasta siete años y la venta de al menos cinco activos considerados no estratégicos para el grupo. La compañía es dirigida por Joaquín De Grazia y, desde 2022, un 34% de su capital pertenece a la firma estadounidense Tyson Foods.




















