El tipo de cambio mayorista había finalizado agosto en $1.509,08, con un incremento mensual de $23, equivalente al 1,6%. Por su parte, el dólar minorista cerró el mes en $1.530, con una suba de $20, equivalente al 1,3%.
La evolución del dólar se da en el marco de la política monetaria y cambiaria implementada por la administración de Javier Milei, que tiene entre sus principales objetivos mantener el equilibrio monetario, reducir la inflación y fortalecer las reservas del Banco Central.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el Banco Central proyectó un tipo de cambio nominal de $1.652 para diciembre de 2026. De concretarse esa estimación, implicaría una suba interanual del 14,1% respecto de diciembre de 2025.
Para el Gobierno, uno de los principales instrumentos para sostener la estabilidad cambiaria es la acumulación de reservas. El fortalecimiento de la posición del Banco Central permite mejorar la capacidad de respuesta frente a eventuales aumentos de la demanda de divisas y contribuye a reducir las expectativas de una eventual corrección abrupta del tipo de cambio.
La estrategia oficial también contempla el comportamiento de la oferta de dólares proveniente de los principales sectores exportadores. El ingreso de divisas del agro, la energía y la minería constituye un factor relevante para el funcionamiento del mercado cambiario y para la capacidad del Estado de incrementar sus reservas.
Durante los próximos meses, además, el escenario político comenzará a adquirir mayor relevancia. La proximidad de las elecciones de 2027 podría generar cambios en las expectativas de los mercados respecto de la continuidad del programa económico impulsado por el oficialismo.
El Gobierno apunta, en ese sentido, a mantener un escenario de previsibilidad y evitar que las expectativas políticas se traduzcan en una mayor demanda de dólares. La acumulación de reservas y la administración de la liquidez en pesos aparecen como herramientas centrales para atravesar ese período.
El Banco Central mantiene una política monetaria orientada a contener las presiones sobre el mercado cambiario y evitar un exceso de liquidez que pueda trasladarse hacia el dólar. El objetivo oficial es preservar el proceso de estabilización y sostener las condiciones que permitieron reducir la inflación y achicar las tensiones cambiarias.
A su vez, la evolución del tipo de cambio estará condicionada por factores externos, entre ellos el comportamiento de las monedas de los principales socios comerciales de Argentina, los precios internacionales de las materias primas y las condiciones financieras globales.
En este escenario, el oficialismo enfrenta los próximos meses con el objetivo de mantener un mercado cambiario ordenado, continuar fortaleciendo las reservas y evitar saltos bruscos del dólar. La principal atención estará puesta en la capacidad del Gobierno para sostener la estabilidad económica mientras comienza a ganar peso el escenario electoral de cara a 2027.




















