La reducción se implementará de forma lineal a una tasa aproximada de 0,37% mensual, lo que se considera una respuesta necesaria a un impuesto que había sido calificado como “un mal mensaje para las inversiones industriales”. Esta estrategia ya se aplicó anteriormente a la importación de neumáticos, cuya alícuota se redujo del 35% al 16% entre octubre de 2024 y septiembre de 2025.
Las retenciones, conocidas como derechos de exportación, afectan directamente el costo final de los vehículos, dado que se aplican a las partes producidas localmente. Sin embargo, su efecto varía dependiendo de la proporción de componentes locales en cada modelo. Un ejecutivo del sector automotriz destacó que “no sólo es un pésimo impuesto sino que es un pésimo mensaje”, explicando que los productores de partes nacionales enfrentan costos mayores que aquellos que optan por importar. De este modo, un vehículo con un 30% de piezas nacionales podría abonar solo un 1,3% en derechos de exportación, en contraste con uno que integra el 70%, que pagaría un 3,1%.
Los especialistas del sector calculan que el impacto global sobre el precio de los autos podría rondar entre el 2% y el 2,5%. Cabe destacar que este impuesto no afecta a los vehículos destinados al mercado interno, sino que se relaciona con la competitividad de las exportaciones hacia otros mercados, principalmente en la región.
A pesar de la reducción programada, el costo total para los exportadores argentinos aún es mayor que el de competidores como Brasil, que cobra menos del 5%, y otros países como México y Tailandia, que no aplican impuestos sobre las exportaciones automotrices. En el caso de Argentina, aproximadamente el 10% en costos proviene de una combinación de impuestos provinciales, municipales y el impuesto nacional sobre Débitos y Créditos.
La Ley de promoción de la industria automotriz y autopartista, vigente desde finales de 2022, permite la exención de derechos de exportación a los vehículos que se empezaron a producir bajo este régimen, beneficiando modelos como Toyota Hilux, Fiat Cronos, Peugeot 208, entre otros.
Este nuevo esquema de retenciones estará en vigor hasta el 31 de diciembre de 2031, siempre que los proyectos industriales comiencen su producción antes del 31 de diciembre de 2029. Por lo tanto, los modelos lanzados a partir de 2023 se beneficiarán de esta medida.
La Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) emitió un comunicado en el que considera esta decisión como un paso hacia “un sendero claro y previsible” que durará hasta mediados de 2027. Rodrigo Pérez Graziano, presidente de la entidad, aseguró que “la certidumbre en las reglas de juego es una condición indispensable para que las terminales automotrices y los fabricantes locales puedan planificar sus esquemas de producción, exportación e inversión”. Asimismo, añadió que la disminución de la carga fiscal sobre exportaciones representa “un estímulo directo para recuperar la competitividad en mercados regionales y globales en un contexto mundial extremadamente desafiante.”




















