Aramburu, de 42 años, fue asesinado a balazos el 19 de marzo de 2022 en Biarritz. Ese mismo día, su esposa, María, se encontraba en el País Vasco junto a sus tres hijos, cuando recibió la trágica noticia. Durante una de las últimas jornadas del juicio, el fiscal inició su alegato final expresando su compromiso de defender la ley “con imparcialidad y honestidad intelectual”. En su intervención, describió a los acusados como jóvenes con capacidades intelectuales y recursos económicos, pero inmaduros, una característica que no puede pasarse por alto.
Le Priol había aprobado los exámenes para ingresar a fuerzas especiales, lo que le habría permitido una carrera militar. Acerca de Romain Bouvier, quien también disparó contra Aramburu, el fiscal destacó su éxito en un concurso de oratoria, sugiriendo que podría haber sido abogado penalista: “Podría haber estado en mi lugar”.
El fiscal estableció un nexo entre Le Priol y Bouvier a través del Grupo de Unión y Defensa (GUD), que fue disuelto en 2024 y caracterizado como un espacio propenso a la violencia y la admiración por las armas. “No es una unión de paz y amor ni un grupo de exploración inofensivo”, sostuvo Courroye, quien sin embargo aclaró que no deseaba convertir el juicio en un debate político, aunque consideró que la organización era fundamental en la configuración de la personalidad de los acusados y su relación con la violencia.
El fiscal también abordó lo que él consideró una “máquina mortal”: la relación entre Bouvier y Le Priol, descritos como inseparables, y la conexión de Le Priol con Lyson R., quien condujo la camioneta utilizada por uno de los autores materiales del crimen. Este complejo entramado, según el fiscal, derivó en “la muerte absurda” de Aramburu.
El tema de la premeditación fue central en la acusación. El fiscal argumentó que había un “plan que se formó antes de la acción”, respaldado por los testimonios de varios testigos que escucharon a Le Priol repetir: “Voy a matarlo”. Un testigo que se encontraba en la escena relató un intercambio hostil entre Le Priol y Hegarty, en el que Le Priol fue muy agresivo. Desde el banquillo, él negó con la cabeza ante el relato del fiscal.
Courroye rebatió los intentos de las defensas por desacreditar a los testigos, subrayando que eso sería un agravio a su integridad. Para la fiscalía, tanto Bouvier como Le Priol no abandonaron el bar tras el incidente; en cambio, comenzaron una cacería contra Aramburu. “Es como la caza del zorro: los perros no persiguen a cualquier animal, cazan a la presa. Cazaron a Aramburu, quien humilló al gran Loïk Le Priol”, argumentó.
La versión de Bouvier fue cuestionada, ya que él afirmó que solo quería asustar a Aramburu y disparó al suelo. Courroye también rechazó la excusa de Bouvier sobre su miopía, que, según dijo, le impedía ver bien lo que hacía.
El fiscal destacó que Bouvier realizó cuatro disparos en apenas cuatro segundos con un arma de fuego. Un experto determinó que Aramburu recibió dos balazos: uno en el muslo y otro en el pecho. “¿Era esa la única opción que tenías?”, preguntó el fiscal, dejando claro que esas trayectorias indicaban la intención de herir.
Courroye también se mostró escéptico ante el accionar posterior de Bouvier, que incluyó deshacerse del arma y de ropa. “¿Por qué desarmó el arma y desechó la ropa?”, cuestionó el fiscal, quien insistió en que su intención era matar.
Respecto a Le Priol, el fiscal argumentó que su motivación era una “herida narcisista” debido a la humillación sufrida en presencia de su pareja y su amigo, y lo acusó de haber disparado a un hombre que ya había sido herido. Se alegó que Le Priol realizó cuatro disparos contra la víctima, tres de los cuales fueron por la espalda.
La acusación resaltó el testimonio de un guardia penitenciario que escuchó a Le Priol jactarse en su celda sobre el crimen, mencionando que lo que más le gustó fue “las últimas cuatro balas que le metí en el pecho”.
El juicio por el asesinato de Aramburu entra en su fase decisiva, y se espera que el veredicto final se dé a conocer el viernes. Se ha informado que la fiscalía pidió una pena de 27 años de prisión para Le Priol y 20 años para Bouvier. También se solicitó tratamiento médico y social para ambos, así como penas de tres años para Lyson R. y dos años para Antony S., ambos por su implicación en el caso.



















