Un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires señala que ocho de los diez sectores que más expandieron su actividad desde el comienzo de la actual administración también redujeron la cantidad de trabajadores registrados.
Los datos muestran una diferencia entre la evolución de la actividad y la del mercado laboral. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) acumuló una suba del 5,6%. En cambio, el empleo privado registrado cayó 1,5% interanual en marzo y acumula una reducción de 329.667 puestos desde la asunción de Milei.
El agro aparece entre las actividades que más crecieron. Su nivel de producción aumentó 40% en casi tres años, aunque parte de esa expansión se explica por la baja base de comparación de 2023, cuando una fuerte sequía había afectado al sector. En materia laboral, incorporó unos 13.000 trabajadores, un incremento del 4,2%. Esa cantidad representa el 5,2% del empleo privado registrado del país. Durante el último año se sumaron alrededor de 1.700 puestos.
La minería y la explotación de hidrocarburos presentan otro escenario. El sector de minas y canteras aumentó su actividad un 16% desde el inicio de la gestión, con el desarrollo de Vaca Muerta como uno de los factores asociados a esa evolución. Sin embargo, durante el mismo período perdió unos 8.500 empleos, equivalentes a una reducción del 8,9%.
Una dinámica similar se observa en la intermediación financiera. Aunque la actividad acumuló un crecimiento del 19% desde 2023, el número de trabajadores registrados disminuyó en 8.600, lo que representa una caída del 5,7%.
En las ramas donde la actividad se contrajo, el impacto sobre el empleo fue particularmente marcado. La industria manufacturera acumula una baja del 8% desde el comienzo de la gestión y perdió más de 80.000 puestos registrados durante 18 meses consecutivos de retroceso. Según el informe, este sector concentra casi la mitad de la destrucción total de empleo asalariado registrado.
El comercio, otro de los principales generadores de puestos de trabajo, también redujo su nivel de actividad, con una caída del 4%. En paralelo, registró una pérdida de 27.600 empleos, equivalente al 2,2%.
El sector pesquero constituye una excepción dentro de esta tendencia. A pesar de que su actividad disminuyó 9% desde noviembre de 2023, incorporó unos 300 trabajadores, un aumento del 2,2% en el empleo registrado.
La transformación también presenta diferencias entre las distintas regiones del país. Las provincias con una mayor participación del agro, la minería y los hidrocarburos, entre ellas Neuquén, Río Negro, Salta, Jujuy y Santa Fe, muestran un mejor desempeño dentro de esta nueva estructura productiva. En el Gran Buenos Aires, en cambio, tienen mayor peso los sectores que atraviesan dificultades, como la industria, el comercio y la construcción.
El crecimiento de las actividades orientadas a la generación de divisas podría contribuir a reducir una de las restricciones que históricamente condicionaron la expansión de la economía argentina. Sin embargo, el impacto sobre el conjunto de la actividad dependerá de factores como el nivel de inversión que generen esos sectores, la demanda de proveedores nacionales y la capacidad de trasladar parte de ese crecimiento hacia otras actividades económicas.




















