Limpiar estas partes solo con un trapo húmedo no siempre resulta efectivo. Cuando la grasa se seca, es necesario utilizar un producto que facilite su eliminación antes de frotar. Entre las recomendaciones de los especialistas se encuentra el ácido cítrico, un compuesto natural presente en diversas frutas y también empleado como agente de limpieza.
Tim Jones, experto de la firma Lemi Shine, indica que se puede mezclar el ácido cítrico con agua para formar una pasta ligera. Esta mezcla se aplica sobre las perillas, se deja reposar brevemente y luego se frota suavemente con un cepillo de dientes de cerdas blandas o un paño suave que no raye.
Uno de los beneficios de este método es que permite la limpieza sin necesidad de retirar las perillas cada vez que se realiza una limpieza rápida. No obstante, se sugiere evitar el uso de grandes cantidades de líquido directamente sobre la cocina, especialmente en el área de los mandos.
Los especialistas aconsejan aplicar la solución limpiadora sobre un paño de microfibra, una esponja no abrasiva o un cepillo, en lugar de rociar directamente sobre el electrodoméstico. Esto minimiza el riesgo de que el líquido se filtre detrás de las perillas y afecte conexiones o componentes internos.
Al utilizar ácido cítrico, es recomendable mezclar una pequeña cantidad con agua hasta lograr una consistencia que se pueda aplicar sin escurrir. Luego, se pasa sobre la superficie grasienta y se frota suavemente, prestando atención a los bordes donde se concentran los residuos.
Para limpiar ranuras más angostas se puede recurrir a un hisopo o a un cepillo de dientes. Una vez que se ha eliminado la suciedad, es aconsejable retirar completamente el producto con otro paño ligeramente humedecido con agua y secar la superficie adecuadamente.
El uso de paños de microfibra es crucial, ya que según los expertos, este material facilita la recolección de grasa en lugar de simplemente moverla de un lugar a otro. Además, permite la limpieza sin el uso de materiales abrasivos que podrían dañar ciertos acabados.
Otra opción son los limpiadores con tensioactivos suaves, que ayudan a desprender la grasa de la superficie para su fácil remoción. Entre los ingredientes destacados por los especialistas están derivados vegetales como el coco glucósido y el alquil poliglucósido.
Por otro lado, el vinagre no siempre es ideal para esta tarea. Aunque comúnmente se emplea como limpiador casero, su capacidad para eliminar grasa es limitada y su acidez puede resultar perjudicial para algunos acabados si se utiliza de forma frecuente o concentrada.
Es fundamental distinguir entre una limpieza rápida y una más profunda. Aplicar ácido cítrico diluido o una solución limpiadora puede ser suficiente para el mantenimiento periódico, pero ocasionalmente es recomendable retirar las perillas, siguiendo las indicaciones del fabricante, y lavarlas por separado.
En ese caso, se pueden dejar en remojo con agua tibia y jabón, limpiarlas con una esponja suave y asegurarse de que se sequen completamente antes de volver a colocar. Este procedimiento permite alcanzar áreas que podrían quedar ocultas en una limpieza superficial.




















