De acuerdo a los resultados oficiales de la Federación Internacional del Automóvil, la sueca Susanne Callin logró reafirmar su título en la temporada 2026 del Campeonato Europeo de Drag Racing. La bicampeona obtuvo el cetro el pasado septiembre durante la clasificación en el circuito de Santa Pod, en las cercanías de Northampton, Reino Unido, y culminó su actuación con un triunfo frente a la suiza Jndia Erbacher en la ronda eliminatoria. Sin embargo, la lluvia intensa obligó a cancelar la jornada final antes de que pudiera llevarse a cabo la carrera decisiva.
El Top Fuel es considerado el extremo del drag racing, denominado así por el nitrometano, el potente combustible que impulsa estos motores. Las competencias tienen lugar en pistas rectas de 305 metros, donde dos vehículos compiten en un desafío directo. La velocidad máxima registrada supera los 557 km/h, en comparación con los 372 km/h que puede alcanzar un monoplaza de Fórmula 1.
Los pilotos sienten la fuerza gravitacional en el primer segundo de carrera, cuando el vehículo acelera de cero a 160 km/h. Un segundo impacto se produce a mitad de recorrido, cuando se activa el embrague por completo. Dado que los frenos tradicionales son inadecuados para estas máquinas, se despliegan paracaídas desde la parte trasera para completar el proceso de frenado.
El simple hecho de observar las pruebas desde las gradas provoca una poderosa sacudida: el estruendo se asemeja al de un avión de combate despegando.
La ventaja del drag racing respecto a otros deportes motorizados no proviene de consideraciones físicas o biológicas. Una investigación dirigida por Fran Longstaff, directora de innovación en More Than Equal, organización que aboga por la equidad en el automovilismo, sugiere que el factor clave es cultural: “una corriente continua de referentes femeninos visibles”, en conjunción con una base accesible, programas para jóvenes y un entorno colaborativo.
Este legado se origina en la década de 1970 con Shirley Muldowney, conocida como la “primera dama” del drag racing. Muldowney consiguió la licencia de Top Fuel y se llevó el campeonato de la Asociación Nacional de Hot Rod en 1977, convirtiéndose posteriormente en la primera mujer en obtener tres títulos, con triunfos en 1980 y 1982, según el registro histórico de la NHRA. Su récord de 18 victorias en eventos nacionales la mantuvo durante décadas como la piloto más exitosa de la categoría.
La estructura económica del Top Fuel también favorece la equidad: participar en la Fórmula 1 implica millones en patrocinio, mientras que el drag racing de élite funciona a una escala más manejable. En los niveles más básicos, se celebran jornadas abiertas donde cualquier persona puede probar suerte con su propio vehículo.
El certamen europeo consta de cuatro eventos: dos en Reino Unido, uno en Alemania y otro en Suecia. En contraste, la temporada de Estados Unidos se extiende a lo largo de 20 fechas en todo el país. En la primera competencia continental de 2026, el enfrentamiento final fue completamente femenino: Callin completó el recorrido en 3,98 segundos, mientras que Erbacher lo hizo en 4,81 segundos, según informó la FIA.
El entorno familiar juega un papel fundamental en esta especialidad. Callin fue criada en el ambiente de las carreras: su padre y su tío fueron competidores profesionales, y su esposo, Keith Bartlett, dirige el circuito de Santa Pod. Por su parte, la estadounidense Brittany Force, campeona de la NHRA en 2017 y 2022, es hija de John Force, quien posee 16 títulos nacionales.
Con dos campeonatos consecutivos en su haber, la sueca tiene ahora como meta convertirse en la primera persona en lograr la corona continental en tres temporadas sucesivas.



















