En una reciente charla, Edul comentó que, aunque los insultos en redes sociales suelen ser parte de su labor, esta ocasión marcó un cambio al llegar a su número personal. Según indicó, su número habría sido compartido en algún grupo, medio o red social, lo que facilitó que la controversia se trasladara de las plataformas digitales a WhatsApp.
“Ayer habré tenido, ponele, 300 chats de mensajes y llamadas”, relató el comentarista. Aclaró que no abrió ni leyó la mayoría de esos mensajes y que no considera cada amenaza como un riesgo real, aunque subrayó su decisión de hacer pública la situación para no normalizar el hecho.
El analista comentó que la reacción no fue exclusiva de los hinchas de ambos clubes, ya que el partido desató una discusión más amplia sobre los arbitrajes, las decisiones controvertidas y los criterios del VAR en el ámbito del fútbol argentino.
“En el mundo del fútbol es como que forma parte de nuestra jungla habitual”, manifestó al describir el clima que rodea a quienes emiten opiniones sobre los encuentros. Sin embargo, hizo una distinción entre los insultos que recibe habitualmente en redes y la masa de mensajes que ha recibido en su WhatsApp.
Pese a no haber sentido miedo, rechazó la idea de que la reacción de los hinchas pueda justificarse por la pasión. También sostuvo que los comentaristas suelen estar expuestos a críticas cuando sus comentarios no coinciden con las expectativas de los seguidores de un equipo.
Según explicó, algunos aficionados creen que lo que expresan relatores y comentaristas puede influir directamente en las decisiones arbitrales. Edul señaló que esta percepción surge porque tanto la transmisión como el VAR utilizan las mismas imágenes, y los árbitros pueden oír el audio de la cobertura oficial.
“El árbitro es autónomo de poder elegir o decidir lo que a él le parece”, defendió. Para el periodista, cada sector tiene su función, aunque esa coincidencia en las imágenes fomente sospechas entre los hinchas.
Edul comentó que durante el partido se limitó a señalar acciones que, desde su perspectiva, fueron mal resueltas. “Simplemente decir: ‘Mirá, esto era penal, esto era roja'”, resumió sobre su labor en la transmisión.
Aseguró que el encuentro estaba cargado de significados adicionales debido a las percepciones sobre la relación de ambos clubes con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En este sentido, señaló que el árbitro erró en jugadas clave y que esas decisiones afectaron a uno de los equipos.
El comentarista negó que sus críticas al arbitraje constituyan un ataque hacia Rosario Central. Indicó que los hinchas a menudo atribuyen intenciones personales, geográficas o de rivalidad deportiva a quienes analizan decisiones, independientemente del club en cuestión.
“Nadie está hablando de tu club, nadie tiene ningún problema con tu club”, planteó Edul. También señaló que esta acusación se repite en partidos de otros equipos como River, Boca, Platense, Lanús y más, aunque el foco de la polémica cambie.
Edul afirmó que el fútbol argentino atraviesa “el peor momento” en cuanto al arbitraje y que el descontento ha sido expresado por diversos directivos, técnicos y jugadores, citando a presidentes de clubes como Lanús e Independiente de Mendoza.
Para el periodista, es necesario reformar tanto el funcionamiento como los responsables del sistema. Afirmó que un cambio aislado no solucionaría el problema si se mantienen los mismos criterios de dirección.
“Prefiero hacerlo, que es hablar de lo mal que está el arbitraje y de cómo se usa el VAR en la Argentina como una herramienta de poder y no como una herramienta de justicia”, aseguró Edul. Añadió que prefiere mantener esta postura en lugar de silenciarse para evitar conflictos.
Además, el comentarista atribuyó el problema a la dirigencia, advirtiendo que estas tensiones se trasladan a las tribunas y a los planteles. Recordó que, tras el partido entre Estudiantes y Rosario Central, se produjo un enfrentamiento entre jugadores de ambos equipos.
Sostuvo que no hay un conflicto puramente futbolístico entre los clubes y que los futbolistas pueden verse atrapados en una disputa ajena.



















