El Índice Líder de Actividad Económica (ILA) elaborado por una consultora privada estimó un incremento mensual del 0,7% en agosto, sin ajuste estacional. Otra medición, el Índice General de Actividad (IGA), registró una mejora desestacionalizada del 1,7% respecto de julio.
Las diferencias también aparecen al comparar los resultados con agosto de 2025. El primer indicador mostró una caída interanual del 1,2%, mientras que el segundo registró una suba del 0,6%. En este último caso, la actividad acumuló un crecimiento del 0,4% durante los primeros ocho meses de 2026.
Los datos se conocieron pocos días después de que el Indec informara una caída del 2,9% de la actividad en julio respecto de junio y una disminución interanual del 1,4%. El resultado había generado cuestionamientos desde el Gobierno, luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, ubicara el período anterior entre los “mejores 18 meses”.
Tras la difusión de esas cifras, el presidente Javier Milei cuestionó la medición del Indec y sostuvo que los datos “están dando cualquier cosa”, en referencia a los cambios estructurales que, según planteó, atraviesa la economía argentina. Posteriormente, su vocero, Adrián Ravier, volvió a poner en discusión la utilización de los datos ajustados por estacionalidad.
La medición que estimó una mejora del 0,7% en agosto fue elaborada a partir de información del Indec. El análisis señaló que el rebote permitió recuperar solamente una cuarta parte de la caída registrada durante julio, por lo que la actividad habría quedado en uno de los niveles más bajos del año.
Además, según ese informe, la recuperación estuvo concentrada en algunos sectores de peso, principalmente la industria automotriz y la producción siderúrgica de productos planos. En cambio, los indicadores vinculados con consumo, crédito y construcción no mostraron avances, lo que fue interpretado como una señal de que la mejora todavía tiene un alcance limitado.
La segunda medición presentó un resultado más favorable. Su índice registró un crecimiento mensual desestacionalizado del 1,7% y una suba interanual del 0,6%. En este caso, ocho de los once sectores relevados mostraron variaciones positivas, con la minería y las canteras entre las actividades de mayor crecimiento.
La minería y las canteras registraron en agosto un incremento interanual del 17,6% y acumularon una expansión del 13,3% en los primeros ocho meses del año. Le siguieron electricidad, gas y agua, con una suba del 11%, y transporte, almacenamiento y comunicaciones, que avanzaron 2,1%.
También registraron variaciones positivas la intermediación financiera y las actividades inmobiliarias, ambas con un crecimiento del 1,1%. La construcción aumentó 1%, mientras que los servicios sociales y de salud no presentaron cambios respecto de agosto del año anterior.
La industria manufacturera mostró una recuperación parcial después de la fuerte contracción de julio. El sector avanzó 1,4% mensual y 0,3% interanual. El resultado estuvo impulsado principalmente por la actividad refinadora y por algunos segmentos químicos y alimenticios.
Sin embargo, hubo retrocesos en rubros como plásticos, textiles y maquinaria. En estos sectores, la caída acumulada durante los primeros ocho meses del año llegó al 2,2%.
Otros sectores presentaron resultados negativos. El comercio mayorista y minorista tuvo una variación interanual de -0,1%, mientras que la administración pública y defensa cayó 0,7%.
El sector agropecuario también registró una disminución, principalmente por la evolución de la actividad ganadera, que retrocedió 5,3% interanual. Pese a ese resultado, el sector acumula un crecimiento del 6% en los primeros ocho meses de 2026.
El análisis privado que registró la recuperación del 1,7% proyecta una mejora gradual de la actividad, aunque advierte que el resultado de agosto debe ser considerado en relación con la fuerte caída de julio y no como una referencia para proyectar aumentos mensuales de magnitud similar.
En paralelo, el Gobierno mantiene sus cuestionamientos sobre la interpretación de los indicadores desestacionalizados. Milei señaló que este tipo de medición toma como referencia la evolución previa de las variables económicas y planteó que los cambios en la estructura productiva pueden afectar la utilidad de esas comparaciones.
Ravier sostuvo que, en un contexto de transformación de la producción, resulta necesario analizar la metodología utilizada para interpretar los datos, ya que los cambios en las bases de comparación pueden generar resultados difíciles de contrastar.
Frente a ese escenario, el Gobierno sostiene que el indicador de tendencia-ciclo puede ofrecer una referencia diferente sobre la evolución de la actividad. Según la posición oficial, esa medición registra una trayectoria de crecimiento durante 28 meses consecutivos.




















