La decisión alcanza a los impuestos sobre los Combustibles y al Dióxido de Carbono y comprende las actualizaciones correspondientes a 2024 y 2025, además de las previstas para el primer y segundo trimestre de 2026. La postergación incluye a la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
En el decreto, el Ejecutivo justificó la medida al señalar que busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. Bajo ese argumento, consideró necesario diferir los incrementos que todavía permanecen pendientes como consecuencia de las actualizaciones anteriores.
La decisión se conoce en un escenario de presión sobre los precios de la energía generado por el conflicto en Medio Oriente. El Gobierno busca evitar que la aplicación completa de los aumentos impositivos agregue presión sobre el precio de los combustibles y tenga un impacto adicional sobre la inflación, luego de las recientes subas aplicadas por las empresas petroleras.
El esquema de actualización comenzó a modificarse en septiembre del año pasado, cuando se estableció que los impuestos sobre los combustibles serían ajustados en función de la evolución de la inflación y con una periodicidad trimestral. Desde entonces, el Ejecutivo aplicó incrementos parciales y postergó en distintas oportunidades el traslado completo de las actualizaciones.
La normativa también contempla un tratamiento diferencial para el gasoil destinado al consumo en determinadas zonas de las provincias patagónicas, además del Partido de Patagones, en la provincia de Buenos Aires, y el departamento de Malargüe, en Mendoza.
Las postergaciones se vienen produciendo desde mediados de 2024, cuando el Gobierno comenzó a diferir o dividir la aplicación de las actualizaciones previstas para evitar un impacto mayor sobre los precios que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
Según estimaciones de una consultora privada especializada en economía y energía, las postergaciones de los aumentos impositivos realizadas durante 2025 implicaron una resignación de ingresos fiscales calculada en US$ 2.326 millones.
Con la nueva decisión, los incrementos que permanecían pendientes volverán a quedar diferidos hasta noviembre, mientras el Gobierno mantiene el esquema de aplicación parcial de las actualizaciones tributarias sobre los combustibles.




















