Rinzelli, en diálogo con un medio, subrayó que aún no se cuentan con elementos que permitan llegar a conclusiones sobre lo ocurrido. “No conocemos los detalles de lo que pasó y cualquier explicación sería especulativa”, afirmó. A partir de esta premisa, describió el funcionamiento de este tipo de aeronaves y los factores que pueden influir en misiones de tal naturaleza.
El especialista enfatizó que el accidente no debe interpretarse como un cuestionamiento a la seguridad de la aviación. “La aviación es el medio de transporte más seguro por escándalo, sea un avión o un helicóptero”, aseguró, mencionando que el Bell 412 es un modelo ampliamente utilizado para tareas de rescate, transporte y combate contra incendios.
Entre sus principales características, destacó que cuenta con dos motores y está certificado para seguir volando incluso si uno de ellos falla. “Todas las aeronaves están certificadas para volar con el cincuenta por ciento de la planta de poder. Esto implica que, ante la falla de un motor, el otro permite llegar al suelo”, describió.
El experto indicó también que, según la información disponible hasta ahora, no existen indicios que vinculen el accidente con condiciones meteorológicas desfavorables o con fallas conocidas del modelo. Aunque aceptó que la zona cercana a la cordillera presenta desafíos para la operación aérea, sostuvo que la investigación será la que aclare lo sucedido. “No estamos hablando de algo que haga pensar inmediatamente en una causa determinada”, puntualizó, al tiempo que recordó que el Bell 412 tiene un bajo índice de accidentes.
Más allá de la fiabilidad del helicóptero, Rinzelli explicó que las misiones de combate de incendios requieren volar a altitudes reducidas, cerca del terreno y del foco de las llamas, lo que limita el tiempo para responder ante cualquier eventualidad.
Al comparar el uso de helicópteros y aviones hidrantes, mencionó que cada uno cumple funciones específicas. “Un helicóptero puede arrojar entre 1.200 y 1.500 litros de agua por pasado, mientras que un avión transporta al menos 3.000 litros”, detalló. En este sentido, consideró que los aviones pueden resultar más eficientes por la cantidad de agua que pueden volcar, mientras que los helicópteros aportan mayor precisión y acceso a zonas donde otras aeronaves enfrentan más limitaciones.
No obstante, esa ventaja conlleva una operación más exigente. “Cuanto más bajo esté el helicóptero, si hay humo, puede afectar a quienes están a bordo”, señaló. Además, recordó que la cercanía al terreno deja poco margen para responder ante una emergencia. “El helicóptero tiene mucha más maniobrabilidad, especialmente a baja altura. Pero si surge un problema cuando se está cerca del suelo, el tiempo para solucionarlo es mínimo”, indicó.
Para el especialista, esta combinación de factores ilustra por qué estas misiones requieren un alto nivel de precisión. Sin embargo, evitó relacionar las dificultades operacionales con el accidente en San Juan y reiteró que cualquier hipótesis sería prematura hasta que se concluyan las investigaciones.
“La primera pregunta es si el Bell 412 es un helicóptero seguro, y la respuesta es sí. Luego, se deberá determinar qué sucedió en este caso particular, dónde y en qué condiciones estaba operando la aeronave”, concluyó.



















