Acompañado por su hermana Karina y por Manuel Adorni, cuya presencia no fue bien recibida por algunos asistentes, Milei criticó nuevamente a la clase política y al periodismo, mientras mantiene en su cargo a su jefe de gabinete, actualmente siendo objeto de investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Sin embargo, el mandatario no parece dar credibilidad a estas denuncias y anunció el título de su próximo libro: “La moral como política de Estado”.
El ensayista Agustín Laje moderó el evento, durante el cual se otorgó el premio “Juan Bautista Alberdi” a Alberto Benegas Lynch (h), quien también dirigió unas palabras a los presentes, entre los que se contaban dirigentes libertarios y empresarios. El asesor Santiago Caputo llegó una vez iniciado el acto.
El evento tuvo lugar nuevamente en el Yacht Club de Puerto Madero, vinculado a los hermanos Neuss, quienes han estado involucrados en privatizaciones durante la gestión de Milei, incluidas las hidroeléctricas patagónicas y la firma Transener. Caputo tiene una relación cercana con dos de los hermanos, Juan y Patricio, ya que compartieron su niñez en el country Martindale.
Milei responsabilizó a los medios de “mostrar mal los datos” de la economía y los acusó de ser cómplices “del robo de la política a través de la pauta y la extorsión con el sistema judicial”. Sostuvo que la fuerte desaceleración económica del segundo semestre de 2025 se debió a una supuesta intentona orquestada por “los medios, la política y los ‘empresaurios'” contra su gobierno.
En otra parte de su discurso, Milei se diferenció del mandato de Mauricio Macri en la Casa Rosada. “Federico (Sturzenegger) fue parte de otros gobiernos, y una de las cuestiones que se discutía era cómo hacer que el Estado funcione bien. En este gobierno, la pregunta es diferente: ‘¿Verdaderamente esto lo tiene que hacer el Estado?’ Con el tiempo se entiende que ‘no’.”, argumentando que las desregulaciones propuestas por su ministro permitirían un nuevo crecimiento económico.
El presidente también se refirió a las elecciones de 2027, proyectando un futuro optimista: “Si los argentinos deciden seguir abrazando las ideas de la libertad, el riesgo país se desplomará, Argentina se encaminará y crecerá como nunca antes en su historia”. Aseguró que su modelo económico conduciría a una prosperidad en un posible segundo mandato, y agregó que “el salario ya le gana a la inflación, las jubilaciones aumentarán” y que “el consumo despegará”.
Este acto, enmarcado en la continua “batalla cultural” que enfrenta Milei, también sirvió para presentar al think tank libertario encabezado por Laje y a Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial. Estuvieron presentes David Friedman, hijo del Premio Nobel Milton Friedman, y Alberto Benegas Lynch (h).
El 4 de agosto del año pasado, el presidente había participado en este mismo evento, que también sirvió para presentar a los tres voceros de Fondo: Diego Recalde y los economistas Miguel Boggiano y Ramiro Castiñeira. Boggiano no asistió, alegando un viaje impostergable, mientras que el cineasta que debía participar adujo problemas de salud.
El evento también despertó tensiones dentro de la oficialidad. La Fundación Faro, que busca ganar influencia comunicativa mediante el nombramiento de Ravier, había caído bajo la supervisión de la Inspección General de Justicia (IGJ), dirigida por el ministro de Justicia, quien solicitó detalles acerca de las donaciones millonarias recibidas por la institución en 2025. La financiación de la Fundación ha generado recelos, ya que aunque desde el entorno oficial se afirma que su sede está en la Avenida de Mayo, también cuenta con un piso en el controvertido edificio de Reconquista 40.
Este espacio es coordinado por personas próximas a Caputo, su hermano Francisco y Tomás Vidal, exsocio de la consultora Move, que curiosamente alquila esa locación a la Fundación. En esos mismos locales se grabaría un programa de “streamers libertarios” titulado Ratio, y la noche del 4 de agosto, Laje reconoció el trabajo de los “comentadores políticos” de Ratio, a quienes elogió por sus “buenas métricas” en redes sociales.




















