Con Agustín Laje como uno de los anfitriones, y la participación de destacados economistas como David Friedman, Martín Krause y Alberto Benegas Lynch, el Presidente tomó la oportunidad para defender los logros de su programa económico, refutar las críticas relacionadas con la actividad y presentar un ejercicio realizado junto al equipo de Luis Caputo que analiza cuánto podría haber crecido la economía sin el daño financiero que Milei atribuye a la confrontación política del año pasado.
“El primer trimestre mostró un crecimiento respecto al mismo trimestre del año anterior del 2,3%”, indicó el mandatario al revisar los datos oficiales más recientes, y subrayó que la economía nacional “ha batido un nuevo récord histórico en producción”.
En este marco, Milei objetó algunas interpretaciones sobre la dinámica de la actividad en meses recientes y sostuvo que hay una lectura distorsionada del ciclo económico. “Hoy se cayeron todas esas mentiras”, afirmó, aludiendo a análisis que predecían una recesión más severa o escenarios de estanflación.
El Presidente atribuyó la desaceleración proyectada para 2025 a lo que describió como un “ataque de la política” a su programa económico, lo que significó un impacto directo en el riesgo país y en las condiciones de financiamiento. En esa línea, aquí relacionó la volatilidad en el financiamiento con la disminución de la inversión y el estancamiento parcial de la actividad.
Un momento crucial de la presentación fue cuando Milei expuso un ejercicio simulado elaborado con el equipo del ministro Luis Caputo. Explicó que el propósito fue estimar el escenario económico en caso de no haber sufrido el deterioro político y financiero del año pasado.
La lógica del oficialismo se basa en una reconstrucción contrafáctica: sin la caída de la inversión y con una trayectoria de recuperación, la economía habría seguido un camino de mayor expansión. En esta dirección, Milei argumentó que el riesgo país y la incertidumbre institucional alteraron de forma significativa las decisiones de inversión.
En otro segmento de su discurso, el Presidente proyectó una mejora en la percepción internacional del riesgo argentino y aseguró que el país se dirige hacia un posible aumento en su calificación crediticia.
Esta afirmación llegó paralelamente a una señal externa que matizó su diagnóstico. En su revisión anual, el índice MSCI decidió no incluir a la Argentina entre los países bajo evaluación para mejoras de clasificación, lo que, en la práctica, mantuvo intactas las restricciones de acceso a flujos de capitales.
Esta decisión del MSCI volvió a resaltar las limitaciones estructurales que enfrenta el mercado local, en especial en lo que respecta a controles de capital, liquidez y condiciones de inversión, aspectos que el propio organismo considera en sus evaluaciones.
El evento también marcó la primera aparición pública de Milei junto a Adrián Ravier en su nuevo rol como vocero presidencial, en el contexto de un rediseño en la comunicación del gobierno.
El Presidente expresó su gratitud por la incorporación de Ravier al equipo político y lo vinculó directamente a la estrategia de difusión de las reformas económicas. En este entorno, contextualizó la exposición dentro de lo que denominó una “batalla cultural” asociada a la implementación de su programa de gobierno.



















