El peronismo propuso el Congreso como sede, pero el Gobierno nacional denegó esta opción y sugirió Tecnópolis como alternativa. También se consideraron el estadio de Racing y varios espacios en La Plata. Tras intensas deliberaciones, se decidió que el Polideportivo José María Gatica en Villa Domínico, Avellaneda, sería el lugar definitivo, tras la aceptación de la familia.
Dicha decisión involucró negociaciones políticas, valoraciones técnicas y la implementación de un operativo exhaustivo destinado a evitar desbordes ante una convocatoria que se preveía masiva desde el inicio.
Durante este proceso, se restableció el diálogo entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner, dos figuras con notables diferencias políticas que se unieron para coordinar la despedida de uno de los artistas más emblemáticos del país.
Las decisiones iniciales
Máximo Kirchner se trasladó rápidamente a la residencia del músico en Parque Leloir tras conocer la noticia. La relación entre ambos iba más allá de la política, habiéndose fortalecido a lo largo de los años. En La Cámpora rememoran que durante la noche del atentado contra Cristina Kirchner, compartían una cena, momento en el que el diputado se enteró del ataque. Esta conexión explica por qué Kirchner se involucró de inmediato en la organización de la despedida.
Mientras tanto, el ministro de Seguridad de la provincia, Javier Alonso, estableció contacto con el abogado de la familia para planificar el operativo en los alrededores de la vivienda, anticipando la posible llegada de fans mientras se cumplían los trámites judiciales y el traslado del cuerpo para la autopsia.
Con el transcurrir de las horas, quedó claro que la familia quería abrir el acceso al público y empezó la búsqueda de un espacio que pudiera acoger una multitud sin comprometer la seguridad.
Los espacios evaluados
La primera propuesta formal provino del Congreso, donde los diputados de Unión por la Patria, Germán Martínez, Paula Penacca y Cecilia Moreau, ofrecieron las instalaciones de la Cámara Baja para llevar a cabo la despedida pública. Sin embargo, esta opción fue desechada por Martín Menem. Desde la Presidencia de Diputados explicaron que, tras consultar al Ministerio de Seguridad Nacional y a las áreas técnicas correspondientes, no se consideraba adecuado realizar una ceremonia de tal magnitud en el Palacio Legislativo.
Mientras se desestimaba esta alternativa, el Gobierno nacional ofreció Tecnópolis. “El predio está disponible”, comunicó a los medios el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli. Manuel Adorni y Alejandra Monteoliva, cercanos al entorno de Karina Milei, presentaron esta propuesta a la familia.
Cifelli también aclaró: “Si la familia quiere otro lugar, corre por su cuenta. Tecnópolis es el lugar que el Gobierno tiene para ofrecer”. A diferencia de la Casa Rosada y el Congreso, Tecnópolis se encuentra en la provincia de Buenos Aires.
El viernes, la Secretaría de Cultura llevó a cabo un homenaje con la Orquesta Sinfónica Nacional, una de las pocas actividades oficiales promovidas por el Gobierno nacional tras el deceso del músico. A diferencia de la provincia de Buenos Aires, que declaró tres días de duelo, el Gobierno nacional no hizo lo mismo.
Paralelamente, se consideraron otras opciones, como el estadio de Racing y varios espacios en La Plata. Todas las posibilidades se evaluaron bajo la premisa de asegurar accesibilidad y seguridad para un evento de dimensiones extraordinarias, concluyendo que ninguno cumplía con los requisitos necesarios.
La comunicación que definió la sede
Con la fecha del velorio programada para el domingo para facilitar la llegada de asistentes de diversas localidades, la búsqueda del lugar continuaba. Fue en este contexto que Máximo Kirchner contactó a Axel Kicillof para evaluar las opciones y coordinar la despedida.
La comunicación entre ambos había sido interrumpida debido a las tensiones dentro del peronismo bonaerense en el último año. En el entorno de Máximo Kirchner critican particularmente a Kicillof por no denunciar de manera más contundente lo que consideran una proscripción de Cristina Kirchner. No obstante estas diferencias, la urgencia de localizar una sede para una multitudinaria convocatoria terminó prevaleciendo sobre las disputas internas.
Las conversaciones continuaron gran parte del sábado. A medida que se fortalecía la posibilidad de utilizar el Polideportivo José María Gatica, el intendente de Avellaneda en uso de licencia, Jorge Ferraresi, se sumó a las gestiones. Aunque participó activamente, la coordinación operativa fue asumida por el intendente interino, Hugo Barrueco. Finalmente, la familia aceptó la propuesta.
“En cuanto nos enteramos, de inmediato transmití que estaba disponible cualquier lugar de la provincia, sabiendo que era un esfuerzo organizativo. Que la familia decidiera qué era adecuado”, recordó Kicillof en su intervención del domingo en Radio Provincia.
Las razones detrás de la elección de Avellaneda
La ubicación fue un factor clave en la decisión. Su proximidad a la Ciudad de Buenos Aires, la conexión a través de la línea de tren Roca y los accesos por autopista facilitaban la llegada de asistentes de distintas áreas metropolitanas.
Además, la localización sobre la avenida Mitre resultó fundamental, permitiendo organizar largas filas con vallados y generar corredores seguros para una entrada ordenada, sin afectar el tránsito en la zona.
Una vez elegido el lugar, se inició el despliegue de seguridad y asistencia. Desde temprano, se establecieron puestos sanitarios y se desarrolló un esquema especial para recibir a los asistentes. El operativo implicó 1500 efectivos de la Policía bonaerense y Defensa Civil, además de la liberación de peajes administrados por Aubasa para facilitar los desplazamientos hacia Avellaneda.
Una de las decisiones claves fue situar a los bomberos en la primera línea de contención, con el objetivo de mitigar posibles situaciones de tensión y reforzar las labores de asistencia durante la despedida.
Kicillof arribó al polideportivo a las 9, unas horas antes de la apertura de puertas, supervisando el desarrollo del operativo. Desde el gobierno provincial se confirmó que el velorio no tendría un horario de cierre preestablecido, sino que permanecería abierto hasta que todos los que quisieran despedir al Indio Solari tuvieran la oportunidad de hacerlo.
“Impresionante la multitud y la actitud con la que se acercó la gente, 50 o 60 cuadras de cola. Es destacable que podamos hacerlo en la provincia. Hay expresiones de agradecimiento, de dolor y lo colectivo, lo masivo, que es parte del ADN del Indio, también se presentó en su despedida”, expresó el gobernador.




















