Según un informe sobre las cuentas fiscales de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la administración bonaerense registró ingresos por $20,74 billones durante los primeros seis meses del año. En el mismo período, el gasto total alcanzó los $21,62 billones.
La diferencia entre ambas variables se reflejó en una mejora del resultado primario, que excluye los intereses de la deuda. El déficit pasó de representar el 2,6% de los ingresos en el primer semestre de 2025 al 0,7% en igual período de 2026. En términos nominales, el saldo primario negativo fue de $149.298 millones.
Sin embargo, al incorporar los intereses de la deuda, el desequilibrio fiscal se amplió. El resultado financiero arrojó un déficit de $876.058 millones, equivalente al 4,2% de los recursos provinciales. Pese a ese saldo, también hubo una mejora interanual: en los primeros seis meses de 2025, el déficit financiero había representado el 5,4% de los ingresos.
El ajuste del gasto permitió reducir el desbalance incluso en un contexto de menores recursos. La caída real de las erogaciones superó en 1,2 puntos porcentuales a la de los ingresos, aunque no alcanzó para equilibrar las cuentas de la provincia.
La comparación con otras jurisdicciones muestra que Buenos Aires continúa entre los distritos con déficit primario. De las 21 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires incluidas en el relevamiento, 15 finalizaron el semestre con superávit y seis registraron resultados negativos. Dentro de este último grupo, el déficit bonaerense fue menor al de Santa Fe, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
El mapa fiscal también presentó cambios respecto del año anterior. Chaco, La Rioja, Entre Ríos, Neuquén y Corrientes lograron revertir sus déficits primarios de 2025 y cerrar el primer semestre de 2026 con superávit. Buenos Aires, en cambio, consiguió achicar su desequilibrio, pero todavía no logró revertirlo.
Otro factor que incide en las cuentas provinciales es el costo de la deuda. El informe señala que en 13 jurisdicciones el gasto total creció más que el gasto primario, lo que refleja una mayor incidencia de los intereses. En el caso bonaerense, la diferencia entre ambos conceptos fue de 0,6 puntos porcentuales, una de las más elevadas del conjunto analizado.
A nivel consolidado, las jurisdicciones evaluadas mantuvieron un resultado fiscal positivo, aunque con un margen menor al del año anterior. El superávit primario pasó del 2,5% al 2,2% de los ingresos, mientras que el financiero bajó del 0,8% al 0,2%. En paralelo, los ingresos provinciales registraron una caída real del 0,5% y el gasto total permaneció estable.
De esta manera, Buenos Aires consiguió mejorar sus indicadores fiscales durante la primera mitad de 2026, pero sigue enfrentando dificultades para equilibrar sus cuentas. La reducción del gasto permitió moderar el déficit primario, aunque el peso de los intereses de la deuda mantiene el resultado financiero en terreno negativo.




















