Durante su presentación, el ministro de Desregulación recurrió a una referencia a la novela “Yo, robot”, de Isaac Asimov, para plantear que “el caos de la Argentina es el resultado de su aburrimiento”. Luego destacó ante los asistentes las condiciones que, según planteó, pueden favorecer la llegada de inversiones al país.
Sturzenegger sostuvo que la Argentina se encuentra en un continente caracterizado por la paz, un factor que, en su visión, contribuye a generar confianza. Frente a inversores, principalmente vinculados con el sector energético, presentó un escenario de crecimiento y destacó el potencial del país como exportador en un contexto de estabilidad.
El primer eje que desarrolló fue el fiscal. El funcionario puso el foco en el superávit y afirmó que son pocos los países con más de 10 millones de habitantes que consiguen mantener ese resultado. Según sostuvo, la Argentina forma parte de ese grupo y remarcó que para Milei el equilibrio fiscal constituye un punto “innegociable”.
De acuerdo con su explicación, el Gobierno busca alcanzar ese objetivo mediante una reducción del gasto. Sturzenegger vinculó esta política con lo que el Presidente denomina “El coloso”, en referencia al esquema fiscal que sostiene su administración.
El segundo eje fue la desregulación y la denominada “libertad comercial”. El ministro aseguró que la Argentina se encontraba entre los últimos puestos de los indicadores de libertad económica y afirmó que, desde el inicio de la actual gestión, el país avanzó hacia posiciones intermedias.
En ese marco, atribuyó a las medidas implementadas un incremento de la productividad que, según afirmó, no se registraba desde la década de 1980. También señaló que desde su ministerio se impulsaron 1.700 desregulaciones.
El derecho de propiedad fue presentado como el tercer elemento del esquema. Sturzenegger sostuvo que el exceso de burocracia puede afectar ese derecho y relacionó esta cuestión con la situación fiscal. Según planteó, los gobiernos que no mantienen equilibrio en sus cuentas pueden terminar incumpliendo obligaciones o recurriendo a aumentos de impuestos.
El cuarto punto estuvo centrado en la apertura comercial. El ministro planteó que la Argentina debe avanzar hacia una economía “más abierta” y señaló que actualmente las importaciones representan alrededor del 30% del PBI, mientras que, de acuerdo con su planteo, la proporción debería alcanzar el 90% en función del tamaño de la economía.
Durante su exposición también mencionó algunas regulaciones que, según explicó, todavía existen en el país. Entre ellas, señaló restricciones vinculadas con el acceso a internet satelital y sostuvo que el ingreso de maquinaria pesada destinada a sectores como la minería y la energía enfrenta obstáculos relacionados con presiones de distintos grupos de interés.
La inteligencia artificial ocupó otro tramo de su presentación. Sturzenegger cuestionó la posibilidad de establecer regulaciones preventivas sobre esta tecnología y sostuvo que una economía libre no debería limitar su desarrollo antes de que aparezcan problemas concretos.
“Si hay un problema, se regula”, afirmó el funcionario, al referirse al debate internacional sobre las normas aplicables a la inteligencia artificial. En ese contexto, mencionó el planteo realizado recientemente por Javier Milei ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde el Presidente defendió un desarrollo de la tecnología con pocas regulaciones iniciales y señaló su potencial para impulsar la productividad.
Sturzenegger también tomó como referencia a Irlanda como un modelo que, según su exposición, podría seguir la Argentina en este proceso.
Hacia el final de su intervención, el ministro sintetizó su planteo con una comparación entre los principios asociados históricamente a Francia y los que, según su visión, deberían orientar a la Argentina. Mientras vinculó al país europeo con “Liberté, Égalité, Fraternité”, definió para la Argentina tres conceptos centrales: libertad, propiedad privada y un gobierno limitado.



















