La propuesta fue aceptada por el comité de evaluación del RIGI y ahora debe ser elevada a la casa matriz de la compañía para avanzar hacia la decisión definitiva. El proyecto representa, según señaló Gustavo Salinas, CEO de Toyota, la inversión más importante en la historia de la industria automotriz argentina.
La nueva línea estará destinada a un modelo electrificado que será fabricado en el país con una fuerte orientación exportadora. La empresa prevé que siete de cada diez unidades producidas tengan como destino otros mercados.
Para la compañía, la magnitud del proyecto implica evaluar no solamente las condiciones actuales del mercado argentino, sino también el potencial de crecimiento de América Latina en el largo plazo. En ese sentido, Salinas sostuvo que la elevada proporción de producción destinada a la exportación es uno de los factores centrales considerados al momento de definir la inversión.
El empresario también destacó el papel del RIGI en la decisión. Según explicó, el régimen aporta reglas claras y previsibilidad a largo plazo, dos condiciones que considera necesarias para poder amortizar una inversión de esta magnitud.
La decisión de avanzar con el proyecto se produce en un contexto de dificultades para el mercado automotor, entre ellas una desaceleración del crédito. Salinas vinculó parte de ese escenario con el incremento de la morosidad y explicó que, en el caso de los vehículos y otros bienes durables, una proporción importante de las operaciones depende del financiamiento.
Frente a esa situación, la empresa implementó líneas propias de crédito con el objetivo de contribuir a dinamizar la demanda. Para Salinas, el sistema financiero debería normalizarse de manera gradual y, a medida que esto ocurra, también podría producirse una recuperación del mercado.
El CEO consideró además que el financiamiento puede ser un factor relevante para ampliar el mercado automotor argentino. Señaló que en las economías más desarrolladas la comercialización de vehículos depende en gran medida del crédito, mientras que en Argentina históricamente tuvo mayor peso la compra al contado.
Según su estimación, una mayor disponibilidad de financiamiento podría contribuir a que el mercado alcance en el futuro un volumen de entre 750.000 y 800.000 unidades, aproximadamente el doble del nivel que mantenía tres o cuatro años atrás.
Salinas también marcó distancia entre la estrategia adoptada por la compañía y una postura de espera frente a la evolución de la economía. La inversión anunciada, explicó, responde a una mirada de largo plazo y no exclusivamente a las condiciones de un año determinado.
En ese marco, señaló que las decisiones empresariales pueden variar según las características de cada sector y de cada negocio. En el caso de Toyota, la apuesta contempla tanto el mercado argentino como las posibilidades de crecimiento de la región, especialmente por el componente exportador del proyecto.
Respecto de las perspectivas para 2026, el ejecutivo indicó que el mercado puede atravesar distintas dinámicas y que su evolución no necesariamente será lineal. De todos modos, expresó confianza en que el potencial del mercado argentino pueda manifestarse con el tiempo.
Para sostener las inversiones, Salinas planteó como condiciones necesarias un horizonte claro, estabilidad económica y previsibilidad. Según explicó, esos factores permiten que las empresas puedan ejecutar los proyectos de inversión de acuerdo con lo previsto una vez tomada la decisión.
En cuanto al crecimiento argentino durante las próximas dos décadas, el ejecutivo sostuvo que se trata de un proceso que demandará tiempo y que el ordenamiento y la estabilización constituyen una primera etapa. A partir de allí, consideró que el camino debería conducir hacia un crecimiento más acelerado, acompañado por nuevas inversiones y un proceso de desarrollo sostenido.
El proyecto de Toyota se encuadra así en una estrategia de largo plazo que combina la producción local de un modelo electrificado, una fuerte orientación hacia las exportaciones y el aprovechamiento de las condiciones previstas por el RIGI para inversiones de gran magnitud.




















