El empresario agrícola-ganadero Eduardo Owen Cavanagh, de 48 años, intentó evitar el juicio oral que se llevará a cabo en su contra por provocar un fatal accidente en la ruta provincial 29, cerca de General Belgrano, que resultó en la muerte de cinco miembros de una misma familia, entre ellos dos niños de 4 y 2 años. Desde el miércoles 16 de septiembre a las 9, se presentará ante el Juzgado Correccional N° 2 de Dolores, en Ingeniero Quadri 242. El fiscal del juicio será Juan Manuel Dávila, quien también participó en el caso en el que se condenó a ocho rugbiers por el asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell. Gustavo García, quien fue otro de los fiscales en ese juicio, ahora defiende a Cavanagh, junto a sus colegas Facundo Nimer Echave y Federico Larruy. La tragedia ocurrió el domingo 20 de febrero de 2022, cuando la familia asistía a un cumpleaños en Ayacucho. Tres vehículos conformaban una caravana proveniente de Moreno, en el oeste del Conurbano. Alrededor de las 9 de la mañana, la camioneta Toyota Hilux SW4 de Cavanagh, que circulaba a alta velocidad y llevaba a sus dos hijos menores, se cruzó de carril en el kilómetro 103 y colisionó de frente contra un Renault Clio, lo que llevó a la muerte instantánea de sus cinco ocupantes. Las víctimas eran Guillermo Sebastián Martínez (36), su pareja Ruth de los Ángeles Figueroa (29), su hijo Felipe Giuliano Martínez (2), la hija de Ruth, Agustina Lucila Meza (4), y Cristian Adrián Onieva (46). Fernando Spahn (35), cuñado de Martínez, iba en el vehículo que lideraba la caravana. Un testigo recordó cómo la camioneta perdió el control antes del impacto: “Veo que, tres metros delante mío, una camioneta pierde el control… y grito: ‘¡No, los chicos, no!'”. Al acercarse a las víctimas, pareció que la situación era devastadora. Romina Onieva, hermana de Cristian, relató que el impacto fue tan fuerte que se desprendieron elementos del vehículo. Tras el choque, Cavanagh detuvo la camioneta casi a cien metros del lugar del impacto, sin descender del vehículo. Sus hijos sufrieron heridas leves. La familia de las víctimas está representada por Juan Tiberio, abogado del estudio de Fernando Burlando. Tiberio argumentó que “el clima y el estado de la ruta no fueron los culpables, sino la imprudencia” de Cavanagh, respaldado por el exceso de velocidad y las sanciones previas del empresario, quien acumulaba 14 infracciones, incluidas por exceso de velocidad y evasión de peaje. El proceso judicial estuvo marcado por una serie de recursos de la defensa que postergaron el inicio del juicio, que originalmente estaba fijado para el 24 de octubre de 2025. Sin embargo, dos días antes, se convocó a una audiencia para discutir ‘acuerdos probatorios’, donde el fiscal Mario Rafael Pérez intentó promover un juicio abreviado con una pena de tres años de prisión en suspenso y seis años de inhabilitación para conducir, lo que generó la oposición de Tiberio, quien consideró que Pérez actuaba de manera sesgada. Tras la controversia, el juez Jorge Agustín Martínez Mollard culminó rechazando la propuesta de la defensa y designó a Dávila como nuevo fiscal. Cavanagh enfrenta una imputación por “homicidio culposo agravado” con una posible pena de entre 3 y 6 años de prisión y de 5 a 10 años de inhabilitación para conducir. Cristian Onieva trabajaba como transportista de pacientes para aseguradoras, mientras que Guillermo Martínez se dedicaba a conducir para aplicaciones de transporte, aunque se encontraba sin empleo en ese momento. Ruth Figueroa dedicaba su tiempo al cuidado de sus seis hijos. Todos los implicados residían a pocos kilómetros uno de otro en Moreno.
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