El resultado mensual interrumpió el período de relativa estabilidad que se había observado en algunos sectores durante los meses anteriores y reflejó una nueva reducción del gasto familiar. La pérdida de poder adquisitivo y la necesidad de ajustar los presupuestos de los hogares aparecen entre los factores que condicionaron la evolución de la demanda.
La mayoría de los sectores incluidos en el indicador registraron variaciones negativas. Entre los segmentos que presentaron mayores retrocesos se encontraron alimentos y bebidas, equipamiento para el hogar y vestimenta, además de las actividades vinculadas con el entretenimiento y el turismo interno.
La tendencia contractiva se mantuvo durante los primeros ocho meses de 2026. El comportamiento de los salarios frente a la evolución de los precios de la canasta básica limitó la capacidad de consumo y redujo tanto la demanda de bienes de uso cotidiano como las decisiones de compra de productos durables de mayor valor.
De esta manera, la evolución de agosto profundizó una dinámica de debilidad del consumo que comenzó hacia el final de 2025. Las sucesivas caídas interanuales muestran una continuidad en la reducción de los volúmenes consumidos por los hogares.
El financiamiento también mostró señales de menor dinamismo. Durante agosto, las compras realizadas con tarjetas de crédito registraron una caída real del 11,3% interanual, mientras que los préstamos personales retrocedieron 7,5% en el mismo período.
El menor margen disponible para las familias también estuvo relacionado con el peso de los gastos fijos y de la canasta alimentaria. A esto se sumaron el impacto de las tarifas de los servicios públicos y el nivel de endeudamiento, factores que redujeron los recursos destinados a otros consumos.
La evolución del comercio minorista acompañó esta tendencia. Durante agosto, las ventas de las pequeñas y medianas empresas registraron una disminución del 0,2% interanual y una baja del 2,7% frente a julio. De esta manera, la menor demanda alcanzó tanto a los grandes canales comerciales como a los establecimientos de menor escala.
Con nueve meses consecutivos de variaciones negativas frente al mismo mes del año anterior, el consumo enfrenta el tramo final de 2026 con una demanda todavía debilitada. La recuperación dependerá de la evolución de los ingresos reales de los hogares y de su capacidad para ampliar el gasto más allá de las necesidades básicas y los compromisos financieros.




















