Lo primero que sorprende al ingresar es la disposición del espacio. Las consolas para el EA SPORTS FC, un videojuego de fútbol, y los simuladores de Assetto Corsa GT están alineados a lo largo de una de las paredes. Cuatro mesas con computadoras para los equipos que participan en Valorant, un shooter táctico, se encuentran en la pared opuesta, dos en un amplia plataforma frente a grandes pantallas que proyectan las partidas y las otras dos a nivel del suelo. En el centro, un área vacía permite el movimiento libre de los asistentes, siempre que no traspasen las vallas que indican los “terrenos de juego”.
El público alterna entre seguir una carrera, un partido de fútbol y las partidas de Valorant proyectadas en las pantallas. Mientras algunos se dedican a una disciplina específica que les apasiona, otros no se pierden ningún momento de la competencia.
Una de las características más notables es que los atletas no permanecen en un vestuario entre sus partidas. En cambio, se convierten en espectadores, siguiendo de cerca las actuaciones de sus compatriotas y rivales, intercambiando análisis y también anécdotas con jugadores de otros equipos. Además, se mezclan con el público y no dudan en fotografiarse con quienes lo solicitan.
Sin embargo, al momento de competir, la concentración es total. Cada disciplina presenta su propio universo. Aquellos al mando de los simuladores de carreras suelen jugar descalzos, posiblemente para mejorar su sensibilidad en los pedales, y raramente desvían la mirada de las pantallas para mantener el control del “automóvil”.
Los competidores en EA SPORTS FC parecen estar más relajados, interactuando con el público y sus compañeros de equipo, incluso levantándose de sus asientos para celebrar un gol. Por otro lado, los jugadores de Valorant -Enzo Brito, Facundo Chávez, Luciano Pensa, Federico Riveiro Neto y Gabriel Villanueva- a menudo se ven inmersos, con sus rostros casi pegados a los monitores, manipulando el mouse y el teclado con rapidez.
Para los atletas, este entorno también resulta novedoso. “Es un sueño, pero uno que nunca esperé. Nunca lo imaginé. Incluso durante las clasificatorias argentinas no comprendía que era para esto. Pensaba: ‘vamos a competir porque hay que ir’. Pero cuando estás aquí, en la ceremonia, comienzas a tomar conciencia. Me pasó en el hotel, cuando me di cuenta: ‘Estamos en una concentración, todos juntos’, ahí me cayó la ficha”, señaló Bruno Coleff, quien obtuvo la medalla de plata en Assetto Corsa GT.
“Ver que llevas puesta la camiseta de la selección es lo más impactante. Uno no se lo cree. Pero es genial compartir con atletas de otras disciplinas. Así como nuestro mundo no es muy conocido por todos, yo tampoco tengo un conocimiento profundo de otros deportes. Entonces, es un intercambio social muy enriquecedor que nos permite conocer cosas nuevas”, añadió Lautaro Zuviria, que ganó la medalla de bronce en EA SPORTS FC masculino.
La preparación de los competidores es muy distinta a la de otros deportes, aunque comparten ciertos aspectos. Además de pasar largas horas frente a las pantallas -“Yo me levanto y enciendo la Play”, bromea Zuviria-, también trabajan aspectos mentales y, en algunos casos, físicos.
Coleff mencionó que entrena diariamente para obtener una ventaja sobre aquellos que sólo practican en el simulador. “En mi disciplina, se queman muchas calorías durante la competencia. Debes emplear bastante fuerza y mover constantemente las manos. Mantenerte bien físicamente y mentalmente es crucial”, explicó.
“Analizamos mucho las tácticas. Pasamos mucho tiempo sentados, pero también se requiere de mucho enfoque. Este no es un juego cooperativo; el error es siempre tuyo, así que hay que charlar mucho y mentalizarse. Si cometes un error, es importante seguir adelante”, comentó Daniela Arias, quien se coronó campeona en la prueba femenina de EA SPORTS FC.
“La profesionalización varía según la región. En algunos lugares, los competidores están más profesionalizados porque corren para un equipo, reciben un salario, e incluso cuentan con el apoyo de psicólogos y nutricionistas. Estos contratos exigen una preparación diferente y ofrecen mayores comodidades. Aquí, la mayoría de los competidores todavía lo hacen de forma amateur. Muchos compiten de manera independiente, son freelance”, explicó Alan Cruz, jefe del equipo.
Por su parte, Paola Chiaraviglio, la única mujer en Assetto Corsa GT y también representante argentina, declaró que solo entrena en el simulador. “Con un par de horas al día es suficiente para mí”, comentó esta prima del ex saltador Germán Chiaraviglio, quien vive una experiencia particular: desde pequeña corrió en karting, pero debió dejarlo a los 17 años por razones económicas; hace dos años, a los 37, redescubrió el sim racing por casualidad.
“Regresé a mi pasión, que es correr. En el sim racing hallé la oportunidad de seguir compitiendo, así que estoy muy feliz. Lo hago por amor, no por dinero. Prefiero enfocarme en competir y tener paciencia, en lugar de pensar demasiado en el aspecto económico. Si se logra, genial; si no, continuaré compitiendo”, compartió.
Los e-sports representan un área novedosa en los Juegos Suramericanos, y la expectativa de los argentinos es que más personas se acerquen y se involucren. Arias, la reciente campeona suramericana, expresó su deseo: “He notado mucho interés de otros atletas que nos preguntan sobre esto, o que dicen que les parece genial. Espero que la gente nos dé una oportunidad. Esto es algo nuevo y puede costarles entenderlo al principio, pero es realmente hermoso.”


















