Después de ubicarse en 410 puntos a comienzos de la semana pasada, el riesgo país volvió a subir y cerró ayer en 463 puntos básicos. El incremento estuvo acompañado por una baja cercana al 1% en los bonos dolarizados.
La evolución de las últimas jornadas indica que, al menos en el corto plazo, el proceso de reducción del riesgo país perdió impulso. Esto también aleja la posibilidad de que Argentina pueda recuperar próximamente el acceso al financiamiento de los mercados internacionales.
En este escenario, el Ministerio de Economía presentó un plan financiero que no contempla la búsqueda de financiamiento en los mercados internacionales. La estrategia prevé recurrir al mercado local, comprar dólares al Banco Central y acceder a nuevos préstamos de organismos internacionales.
El deterioro de los bonos y la suba del riesgo país se producen en un contexto de mayor incertidumbre sobre el escenario político. El aumento del descontento social comenzó a ser seguido con mayor atención por los mercados y modificó las expectativas que semanas atrás contemplaban la posibilidad de una reducción del riesgo país hasta la zona de los 350 puntos.
Dos indicadores conocidos durante las últimas semanas reflejaron un deterioro en la percepción sobre la gestión presidencial. El Índice de Confianza en el Gobierno cayó del 40% al 37%, mientras que otro relevamiento mensual ubicó la imagen del Presidente en torno al 38%.
La incertidumbre sobre el resultado de las elecciones de 2027 también impacta sobre las perspectivas de los bonos y del mercado accionario. El índice S&P 500 se mantiene estable en 2.100 puntos básicos, en un escenario menos favorable que el registrado durante las semanas anteriores.
Un riesgo país superior a los 450 puntos también marca una diferencia respecto de la evolución de los mercados de bonos de otros países con calificación B, la misma categoría asignada a Argentina. Mientras algunas de esas economías registraron mejoras, los activos argentinos mostraron un comportamiento más débil.
De esta manera, se moderaron las expectativas favorables que habían generado los bonos en dólares luego de las mejoras de calificación otorgadas por las principales agencias internacionales. La evolución de las reservas internacionales y el mantenimiento del superávit fiscal habían contribuido previamente a esas evaluaciones.
Con 14 meses por delante hasta las elecciones presidenciales, la evolución de la economía adquiere un peso creciente sobre las expectativas políticas y financieras. En ese marco, el Gobierno mantiene como prioridades la reducción de la inflación para mejorar los salarios, la recuperación del crédito y la remonetización de la economía, con el objetivo de fortalecer la actividad durante los próximos meses.




















