Aunque algunos de sus integrantes han manifestado aspiraciones vinculadas a la gobernación, el objetivo central del espacio pasa por tener mayor incidencia en las decisiones internas, la distribución del poder y la estrategia electoral. La construcción se desarrolla además mientras vuelve a instalarse en la agenda política la posibilidad de restablecer las reelecciones indefinidas para los intendentes bonaerenses.
El núcleo inicial estuvo integrado por Federico Otermín, de Lomas de Zamora; Federico Achával, de Pilar; Nicolás Mantegazza, de San Vicente; y Gastón Granados, de Ezeiza. En las últimas semanas se incorporaron Gustavo Menéndez, de Merlo; Marisa Fassi, de Cañuelas; Mariel Fernández, de Moreno; Hernán Arranz, de Monte Hermoso; Juan de Jesús, de La Costa; Federico Susbielles, de Bahía Blanca; y Juan Pablo García, de Dolores.
El grupo comenzó a identificarse como “La Liga de Intendentes Peronistas” y tuvo una de sus primeras expresiones públicas durante un encuentro con Kicillof en La Plata. La intención es consolidar una estructura que le permita ocupar un lugar de mayor peso dentro del esquema que actualmente integran distintos sectores del peronismo bonaerense.
Durante este año, varios de sus integrantes también participaron de actividades junto a dirigentes de distintos sectores del justicialismo, entre ellos Máximo Kirchner, referentes del Frente Renovador y Sergio Massa, además de dirigentes vinculados a un denominado espacio federal. La estrategia apunta a mantener vínculos con las diferentes corrientes del peronismo y evitar un alineamiento definitivo con alguno de los sectores que disputan el liderazgo provincial.
Achával planteó que el espacio busca fortalecer el trabajo conjunto entre los municipios y trasladar esa experiencia a un proyecto orientado a resolver problemas cotidianos de los vecinos. Por su parte, Susbielles cuestionó las políticas del Gobierno de Javier Milei y defendió la necesidad de un Estado orientado a atender las demandas sociales. También anticipó que la estructura continuará incorporando dirigentes.
Una parte de la construcción del grupo está vinculada con sus relaciones con sectores de la dirigencia del fútbol y con espacios de gestión metropolitana. Los intendentes que conformaron el núcleo original habían expresado respaldo a la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino y mantenido vínculos políticos a partir de sus actividades en distintos territorios.
Otra de las reuniones relevantes se produjo en el Senado durante el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Otermín, Achával, Granados, Mantegazza, Fernández, Menéndez y Fassi mantuvieron un encuentro con el presidente del bloque justicialista, José Mayans, y con los senadores Eduardo “Wado” de Pedro y Juliana Di Tullio.
La composición del grupo refleja vínculos diversos dentro del peronismo. La mayoría de sus integrantes mantiene cercanía con Cristina Kirchner y tuvo participación en el proceso de integración de la conducción del PJ nacional. Al mismo tiempo, ninguno de los principales integrantes quedó definitivamente alineado con la disputa de La Cámpora contra Kicillof, lo que les permite conservar canales abiertos con ambos sectores.
Dentro del peronismo también existen miradas que relativizan la capacidad electoral del espacio. Algunos dirigentes consideran que la estructura todavía no cuenta con los votos suficientes para imponer una candidatura provincial, aunque reconocen que la coordinación entre intendentes puede aumentar su peso en las negociaciones internas. La consigna que sintetiza esa posición es la intención de evitar que las principales decisiones se tomen sin participación de los jefes comunales.
En esa articulación, Otermín aparece como uno de los principales impulsores del armado. Su capacidad para mantener diálogo con sectores enfrentados dentro del peronismo quedó expuesta durante las negociaciones por la unidad del espacio de cara a 2025, cuando mantuvo interlocución tanto con el Movimiento Derecho al Futuro como con La Cámpora.
Ese equilibrio también tuvo expresión en la estructura del PJ bonaerense, donde Otermín asumió como vicepresidente segundo durante el proceso de reorganización que terminó con Kicillof al frente de la conducción partidaria, en el marco de los acuerdos alcanzados para definir la sucesión de Máximo Kirchner.
La estrategia de los intendentes tiene antecedentes dentro del peronismo bonaerense. Después de 2015, tras los doce años de gobiernos kirchneristas, surgieron distintas agrupaciones de jefes comunales que buscaron intervenir en la reorganización del PJ y disputar espacios de poder durante el período de transición. Varios de los dirigentes que participan actualmente de “La Liga” formaron parte de aquellas experiencias, aunque sus alineamientos políticos fueron modificándose con el tiempo.
Uno de los interrogantes que enfrenta la nueva estructura es cuánto de su capacidad de construcción puede sostenerse sobre las redes de poder desarrolladas durante los últimos años. En ese análisis también aparece la figura del exintendente Martín Insaurralde, quien se encuentra bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos. Su influencia dentro del espacio es señalada como una posibilidad por algunos dirigentes del peronismo bonaerense.
Mientras tanto, el armado continúa incorporando intendentes. En su encuentro más reciente en San Vicente se sumó Esteban Sanzio, jefe comunal de Baradero. Al mismo tiempo, el espacio analiza posibles candidatos para respaldar en otros municipios.
Uno de los casos mencionados es Berazategui, donde Granados y Mantegazza compartieron actividades con Patricio Mussi. El exintendente evalúa su regreso a la política del distrito que gobernó durante dos períodos, después de varios años alejado de la actividad y tras la muerte, a fines de 2025, de su padre, Juan José Mussi.



















