Existen veterinarios que son elegidos por los dueños de mascotas y otros que, además, logran ser seleccionados por los propios animales. Este es el caso de Alfredo Schmaedke, un veterinario de Santa Fe que se ha vuelto un fenómeno en las redes sociales. La manera en que recibe a cada animal y las imágenes en las que perros y gatos lo saludan con afecto han generado una conexión especial que ha captado la atención de miles de usuarios. En el Día del Veterinario, Schmaedke visitó Aura Stream y compartió su experiencia, así como las anécdotas más curiosas que ha vivido en su consultorio, además de comentar sobre una tendencia que, según él, crece cada año: las familias que contratan obras sociales para mascotas para manejar los gastos de salud. El veterinario explicó que este tipo de planes permite acceder a una variedad de beneficios mediante el pago de una cuota mensual. “Hay empresas que lo están implementando y nosotros también ofrecemos una obra social en la veterinaria. Abonando una cuota mensual, según el plan elegido, las familias obtienen diferentes ventajas”, indicó. “En ciertos casos, no se cobra por la consulta, hay descuentos en peluquería, vacunas, farmacia y hasta un 50% en cirugías”, añadió. El propósito, detalló, es permitir que los dueños mantengan al día los controles preventivos y no posterguen los tratamientos por razones económicas. “Existen diversos planes. Los premium no incluyen el pago de consultas, mientras que los más económicos ofrecen varios descuentos. Es una manera de ayudar a la gente a ahorrar y acceder a los cuidados y tratamientos necesarios. Cada vez más familias lo eligen”, manifestó. La notoriedad de Schmaedke en las redes sociales proviene en gran parte de videos virales en los que los animales llegan corriendo a recibirlo. Para él, este vínculo tiene una razón. “Aquí en la veterinaria, las mascotas me buscan, vienen, me besan, las abrazo. Creo que es porque amo mi profesión”, afirmó. Su amor por los animales comenzó mucho antes de ser veterinario. “Desde muy pequeño decía que quería ser médico de animales. Iba al campo y me rodeaba de caballos, vacas y perros”, recordó. Hoy, ese sueño se materializó en una clínica que cuenta con un equipo integrado por cuatro médicos veterinarios, una secretaria, un ayudante veterinario, un radiólogo y un peluquero. Después de años de carrera, Schmaedke mencionó que ha atendido prácticamente de todo. “Una vez recibí un loro grande, muy colorido, que era muy agresivo y no se dejaba tocar. Tuvimos que envolverlo entre varios para poder administrarle una inyección”, rememoró. También han pasado por su consultorio cabras, cerdos, conejos y otros animales menos comunes. “Aquí se recibe de todo. Me han traído cabras, cerdos, conejos… de todo”, comentó. Además de estos casos extraordinarios, el veterinario enfrenta a diario situaciones complicadas. “Desde perros atropellados hasta otros que se cortaron una pata mientras sus dueños cortaban el pasto. He visto muchos casos difíciles de tratar”, concluyó.
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