La “incertidumbre económica” es la principal inquietud para el 48,2% de los encuestados. En segundo lugar aparecen los “ingresos/salario”, con el 46,2%, y en tercero, el “desempleo”, mencionado por el 44,6%. La “corrupción” ocupa el cuarto puesto, con el 42,9%.
La lista continúa con las “tarifas de servicios públicos”, que alcanzan el 28,9%, y la “inseguridad”, con el 20,7%. Luego aparecen la “educación”, con el 20,2%, y las “deudas”, con el 16,7%. La suba de precios registra el mismo porcentaje y queda en noveno lugar. Por último, la “salud” reúne el 13% de las respuestas.
Pese al cambio en las prioridades sociales, el Gobierno mantiene su postura económica y considera que el ajuste monetario debe continuar para derrotar la inflación. El ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó esa posición la semana pasada durante su participación en Rosario en la primera rueda de negocios para pequeñas y medianas empresas proveedoras del programa RIGI.
“No podemos movernos ni un centímetro de este camino porque tenemos todavía una trayectoria negativa que hace que, ante el primer desvío, el mundo se cuestione si la Argentina no volvió a las andadas”, afirmó el funcionario. También descartó la posibilidad de tomar “aunque sea un mínimo atajo” y reiteró: “Tenemos que seguir, esa es la decisión del Presidente”.
Desde hace meses, distintos consultores de opinión pública advierten sobre la transformación de las demandas sociales. Sin embargo, Milei parece interpretar esas señales como intentos de modificar el rumbo de su programa económico.
En paralelo, economistas cercanos a las ideas libertarias, como Ricardo Arriazu, y el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) sugieren que el Gobierno adopte medidas para reactivar parcialmente la economía, incluso si eso supone postergar parte de la agenda de desinflación. El objetivo es evitar que el esfuerzo realizado para recomponer las variables macroeconómicas se diluya ante un resultado electoral que consagre a un candidato considerado poco amigable por los mercados.
En ese escenario, la evaluación de la gestión y la imagen presidencial mantienen niveles similares. Durante octubre, el 36,2% de los encuestados aprobó la gestión del Gobierno, el 35,9% manifestó una imagen positiva de Milei y el 34,9% afirmó que lo votaría con seguridad o que podría hacerlo.
En sentido contrario, el 55,5% desaprobó la gestión, el 58% expresó una imagen negativa del Presidente y el 59,2% aseguró que nunca lo votaría.
“Que tres preguntas formuladas de manera diferente converjan en los mismos valores sugiere que no se trata de humores separados sino de una sola estructura, y eso explica que desde abril la aprobación se mueva en una banda de menos de 5 puntos (31,4% a 36,2%)”, concluyó el relevamiento.


















