La Unión Cívica Radical (UCR) reclama garantías electorales para acompañar la iniciativa, mientras que el oficialismo evita asumir compromisos. El calendario electoral reduce el margen de negociación: el Gobierno debe respetar los plazos establecidos por la Cámara Nacional Electoral (CNE) para modificar las reglas durante este año y teme que una decisión fuera de término termine judicializada.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, quedó a cargo de las conversaciones y mantiene abiertos los canales de diálogo, especialmente con los gobernadores Juan Pablo Valdés, de Corrientes, y Alfredo Cornejo, de Mendoza. El mandatario correntino está a favor de suspender las primarias. Cornejo, en cambio, enfrenta una situación más compleja: debe definir su sucesión provincial y busca contener las aspiraciones del diputado Luis Petri, quien cuenta con el respaldo de Milei.
Las tensiones se replican en otras jurisdicciones, donde los radicales intentan acordar condiciones con un oficialismo que todavía no definió su estrategia electoral para 2027. Jujuy es uno de los casos más representativos. El gobernador Carlos Sadir buscará retener el cargo, aunque no tiene garantías de que La Libertad Avanza (LLA) no intente competir por la gobernación. El diputado libertario Manuel Quintar, conocido por haber comprado una Tesla Cybertruck, ya prepara su campaña con un helicóptero ploteado de amarillo y la consigna “Milei 2027”. Sadir no cuenta con senadores propios, aunque sí tiene dos diputados, por lo que cada voto adquiere relevancia en una negociación ajustada.
El debate también está atravesado por la disputa por la representación parlamentaria. El bloque radical del Senado transmitió a los gobernadores su preocupación por ocho de las diez bancas que deberán renovarse en 2027: dos correspondientes a Corrientes, dos a Santa Fe, dos a Mendoza, una a Catamarca y otra a La Pampa.
La UCR busca preservar su peso en la Cámara alta, donde sus votos suelen resultar decisivos, para mantenerse como un interlocutor necesario del Gobierno y evitar quedar relegada ante un eventual segundo mandato de Milei. Los libertarios, por su parte, pretenden ampliar su representación propia y reducir la dependencia de sus aliados.
Esa diferencia condiciona las negociaciones. Los radicales vinculan su respaldo a la reforma con los acuerdos electorales que puedan alcanzar con LLA en sus provincias. “Sin eso sobre la mesa es muy difícil avanzar”, resumió una fuente al tanto de las conversaciones.
En la Casa Rosada, sin embargo, no muestran disposición a realizar grandes concesiones. En el entorno de Karina Milei y de los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem sostienen que la secretaria general de la Presidencia “está para cerrar, pero tampoco para regalarse”. Por ahora, las conversaciones no registran avances significativos.
Las diferencias también atraviesan al propio oficialismo. Cerca de Santilli mantienen una postura optimista: aseguran que eliminar las PASO sigue entre las prioridades del Presidente y confían en conseguir los votos necesarios. En otros sectores de Balcarce 50, en cambio, predomina una mirada más pesimista y consideran que, si no se alcanza un acuerdo durante las próximas semanas, la iniciativa perderá viabilidad.
Octubre, el mes que el Gobierno se había fijado como plazo para encaminar la reforma, ya terminó sin resultados. Fuentes de la mesa política reconocen que alcanzar el objetivo se volvió “muy difícil”. “Si no hay novedades antes del fin de semana, y no hay dictamen o acuerdo, sería muy difícil que se pueda avanzar”, había admitido la semana pasada uno de sus integrantes.
La urgencia responde a una advertencia de la Cámara Nacional Electoral: modificar las reglas electorales durante el año de los comicios contradice los estándares internacionales. En el Gobierno temen que una reforma aprobada fuera de los plazos recomendados quede expuesta a una impugnación judicial. Por ese motivo, algunos funcionarios ya contemplan la posibilidad de que las primarias continúen vigentes en 2027.
La senadora Patricia Bullrich, una de las principales referentes parlamentarias del oficialismo, también manifestó dudas sobre la posibilidad de reunir los votos. Tras las conversaciones con los gobernadores que participaron de la semana argentina en París, reconoció que el entendimiento estaba menos avanzado de lo que se suponía. “Parecía que después de París estaba todo resuelto y no fue tan así. Todos van como midiendo la situación”, señaló.
La posibilidad de que las negociaciones fracasen también genera preocupación en la Casa Rosada, donde la eliminación de las PASO fue presentada como una demostración de fortaleza política. “Hicimos algo bien, pero se nos puede transformar en un búmeran”, reconoció una fuente oficial.
Mientras Santilli continúa en contacto con los gobernadores, el radicalismo espera garantías para preservar su representación parlamentaria. Sin un entendimiento sobre el futuro electoral en las provincias, el proyecto del Gobierno enfrenta un escenario cada vez más incierto.


















