Los trabajos se financiarán con recursos generados por la propia operación portuaria y forman parte de un programa integral de mantenimiento y modernización. La renovación de las defensas busca amortiguar el contacto de los barcos durante las maniobras de atraque y prevenir daños tanto en los cascos de las embarcaciones como en las instalaciones del muelle. Los nuevos dispositivos comenzarán a llegar a partir de diciembre, luego de las tareas de acondicionamiento previstas.
La intervención se desarrolla en paralelo con la temporada de cruceros 2026-2027, que comenzó el 14 de septiembre con la llegada del Ventus Australis, con capacidad para transportar hasta 210 pasajeros. De acuerdo con las proyecciones de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, se esperan más de 550 recaladas, casi un centenar por encima de las registradas en el período anterior.
El crecimiento de la actividad refuerza el papel estratégico de Ushuaia como puerta de entrada al turismo antártico y austral. Cada escala moviliza a los sectores hotelero, gastronómico, comercial y de transporte, además de generar trabajo en los servicios de asistencia a los buques y sus pasajeros. En ese contexto, mantener los muelles en condiciones adecuadas y garantizar maniobras seguras resulta clave para sostener el desarrollo del sector.
El programa de mejoras abarca distintos sectores de la terminal. Entre las intervenciones previstas figuran la demarcación de los circuitos para peatones y vehículos, la optimización de la iluminación y la recuperación de los espacios sanitarios. También se reorganizó el personal para garantizar tareas de mantenimiento durante las 24 horas, todos los días.
Otro de los ejes es la actualización de los servicios básicos. Está prevista una reforma integral de la cisterna de agua para consumo, con el objetivo de obtener una certificación oficial que garantice la potabilidad del suministro destinado a los buques. A la vez, se encuentra en marcha una licitación para modernizar los sistemas eléctricos y de provisión de agua potable, con el propósito de mejorar la confiabilidad de ambos servicios.
Las instalaciones de protección contra incendios también forman parte del plan, que contempla la actualización tecnológica de la red de emergencias para reforzar las condiciones de seguridad de pasajeros, tripulaciones y trabajadores portuarios.
En materia operativa, se implementó un nuevo Reglamento de Operaciones que establece pautas para el ingreso y la salida de embarcaciones y para la contratación de servicios portuarios. Las disposiciones alcanzan tanto a los buques turísticos como a los de carga y buscan ordenar los procedimientos y brindar mayor previsibilidad a los usuarios.
La reorganización también permitió reducir más del 10% las tarifas para líneas navieras y operadores locales, a partir de un esquema simplificado y adaptado a las condiciones del mercado.
El plan incluye, además, la reparación del muelle utilizado por los catamaranes y el desarrollo de una solución de mayor alcance: la construcción de una nueva estructura de hormigón, cuya licitación se anunciará próximamente. En paralelo, se trabaja para reflotar y desplazar un dique flotante, con el objetivo de liberar espacio en el muelle comercial y mejorar la distribución de las operaciones.
Las obras se llevan adelante en medio de una disputa por el control del puerto. Desde enero de este año, la terminal está bajo intervención del Estado nacional, mediante una resolución que estableció una supervisión administrativa sobre su infraestructura ante señalamientos de irregularidades financieras y deficiencias edilicias.
El gobernador de Tierra del Fuego cuestionó la legalidad de la medida y reclamó que la administración vuelva a manos de la provincia. La controversia llegó a la Justicia y deberá ser resuelta por la Corte Suprema, mientras continúa el programa de inversiones orientado a mejorar la capacidad operativa y las condiciones de seguridad de una terminal clave para el turismo y la economía fueguina.




















