“Conformar una única oferta electoral que englobe a todo el electorado que se opone a Milei es la manera de construir una mayoría”, sostuvo una fuente cercana al despacho presidencial. Otro referente libertario advirtió que una candidatura amplia podría captar a votantes que respaldan el rumbo económico, pero cuestionan las formas del mandatario. “Podría afectarnos en el centro, en esos votantes más moderados. Sería más probable que perdiéramos votos que si se presentara un candidato ultra K”, señalaron desde la Casa Rosada.
La idea de articular una alternativa común no es nueva. Tras el debilitamiento de Provincias Unidas, una de las iniciativas más recientes fue impulsada por el senador radical Martín Lousteau, quien propuso reunir a referentes de distintos sectores, desde Myriam Bregman hasta la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, bajo la consigna de “coordinar para ganar”.
En paralelo, Kicillof trabaja en la construcción de una alternativa propia, con el respaldo de una parte del Partido Justicialista y de dirigentes de otros espacios, como Emilio Monzó y Nicolás Massot. Sin embargo, su iniciativa enfrenta resistencias de La Cámpora. Máximo Kirchner cuestionó la propuesta, a la que calificó como “un reduccionismo enorme”, y puso en duda una unidad sostenida únicamente en el objetivo de “ganarle a Milei”.
En el oficialismo consideran que una eventual candidatura de Kicillof podría tener dificultades para atraer a los votantes opositores que no se identifican con el kirchnerismo. Por eso, algunos referentes libertarios creen que les resultaría más conveniente competir contra un candidato de perfil más radicalizado, en una disputa que permita contraponer dos modelos de país y destacar los resultados de la gestión presidencial.
“A nosotros nos conviene el candidato más kirchnerista posible. Un candidato moderado resulta más complicado”, afirmó una fuente vinculada con la estrategia electoral. No obstante, reconoció que el escenario podría cambiar si la oposición consigue unificar su oferta. En ese caso, “un candidato que represente a todo lo que se considera ‘anti-Milei’ sería más competitivo que Kicillof”, sostuvo.
En las filas libertarias no consideran probable que Lousteau logre consolidarse como el representante de ese espacio. Sin embargo, admiten que el panorama sería diferente si Kicillof consiguiera convertirse en el articulador de una coalición más amplia que el peronismo. Frente a esa posibilidad, la estrategia oficialista apuntaría a reforzar la contraposición entre ambos modelos de país.
“A la gente no le gusta votar para atrás. En un posible balotaje entre Milei y Kicillof, ¿qué tanto puede crecer Axel? ¿Un 10% a lo más? No lo veo como una opción viable”, expresó un funcionario.
Mientras comienzan las conversaciones con gobernadores afines y el Gobierno evalúa distintos escenarios electorales para 2027, en la Casa Rosada también siguen de cerca los indicadores de imagen presidencial. Según un monitoreo reciente de opinión pública citado en el análisis, Milei registra un 31,2% de imagen positiva y un 52,7% de imagen negativa.
Con la próxima elección presidencial como horizonte, el oficialismo busca capitalizar los resultados de su gestión y anticipa una campaña marcada por la polarización con el peronismo. La posibilidad de que los distintos sectores opositores consigan acordar una candidatura común aparece, así, como una de las variables que podrían modificar la competencia electoral.




















