Con el tiempo casi cumplido y tras haber sufrido un gol de Alexis Castro, que les hacía perder la serie, los jugadores de Corinthians buscaron el milagro en busca de llevar el encuentro a penales. Fue en ese contexto que Gustavo Henrique, defensor central, dejó pasar el balón, el cual impactó en la mano de González Pirez, situada en una posición antinatural. Tras revisar la jugada en el monitor, Valenzuela sancionó el penal.
La euforia estalló en el Neo Química Arena, que recibió casi 50 mil espectadores, quienes vislumbraban una oportunidad que momentos antes parecía lejana. Sin embargo, Depay, en un intento de definir con precisión, erró su remate al ángulo derecho del arco defendido por Fernando Muslera, enviando la pelota muy por encima. Cubriéndose el rostro con la camiseta, el jugador se lamentó, un sentimiento que perdurará en los días, semanas e incluso años por venir.
Este suceso marca un quiebre en su vínculo con la afición del Timao, ya que la Copa Libertadores representaba el gran objetivo para ellos, y gran parte de las expectativas reposaban sobre él, quien en 2024 había traído su talento del fútbol europeo al Brasileirao, generando ilusiones.
Con experiencia en clubes como Barcelona y Manchester United, Depay llegó a Brasil como una figura reconocida, logrando destacar con actuaciones que le valieron la conquista de la Copa de Brasil y la Supercopa. Sin embargo, al no renovarse su contrato, expresó su descontento en redes sociales: “Muy decepcionado al leer que el Corinthians decidió no honrar nuestro acuerdo alcanzado para extender mi contrato por dos años más. Esta renovación fue pactada explícitamente tanto por el presidente como por los departamentos deportivo, legal y financiero. Sin embargo, algunas personas decidieron romper ese compromiso”.
La principal razón que llevó a la dirigencia a detener la renovación fueron las altas exigencias económicas del futbolista, quien solicitaba un salario cercano a los 70 millones de reales, es decir, unos 13 millones de dólares, por las siguientes dos temporadas. Además, exigía un palco privado en el Neo Química Arena, la utilización del estadio para eventos personales durante dos días, con el 50% de los ingresos para él, y un porcentaje de futuros premios, incluidos aquellos correspondientes al Mundial de Clubes en caso de que el Timao lograra la clasificación, aún si para entonces ya no formara parte del equipo.
La presión de los aficionados, que deseaban su continuidad, llevó al presidente Osmar Stabile a renovarle. “Gracias a Dios, todo salió bien. Conseguimos la votación necesaria para la aprobación y ahora estamos tranquilos. Logramos llevarlo a cabo”, declaró Stabile. También se conoció que Memphis aceptó reducir considerablemente sus pretensiones salariales, lo que posibilitó cerrar el acuerdo.
Hasta el momento, Depay ha disputado 85 partidos con la camiseta de Corinthians, 66 como titular, y ha anotado 20 goles. Sin embargo, es evidente que no todos los goles son iguales, y esta derrota frente a Estudiantes indudablemente marcará su año y el del club paulista. ¿Podrá recuperarse rápidamente de este duro revés? ¿Se ajustará su rol como principal figura y referente del equipo dirigido por Fernando Diniz? ¿Recuperarán los hinchas la confianza en él? Todas estas interrogantes quedan abiertas.




















