El Brent, referencia para los mercados europeos, registra una suba del 1% y se ubica en US$96,76 por barril. En tanto, el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, avanza 0,20% hasta los US$91,47.
La cotización del crudo se encontraba en torno de los US$73 por barril antes del ataque estadounidense e israelí contra Teherán del 28 de febrero. Ese nivel había sido recuperado luego del acuerdo de paz alcanzado entre los países involucrados, pero desde comienzos de julio los precios retomaron una tendencia alcista a partir de nuevos desacuerdos.
Aunque durante las últimas semanas hubo algunos períodos de menor tensión, el mercado volvió a reaccionar al alza luego del colapso de una tregua que se había extendido durante aproximadamente un mes. Desde fines de agosto, los enfrentamientos se reanudaron y aumentaron la incertidumbre sobre la seguridad del tránsito por el estrecho de Ormuz.
La ruta marítima concentra aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo, por lo que cualquier interrupción o restricción en la circulación podría generar nuevas presiones sobre los precios internacionales de la energía.
En las últimas horas, Irán anunció además su intención de establecer una zona restringida en el área del estrecho de Ormuz. La medida incrementó el riesgo de nuevas dificultades para el transporte de petróleo y otros productos energéticos.
El movimiento alcista también alcanzó al gas natural en Europa. En ese mercado, los precios registraron una suba de hasta el 4,2%.




















