Entre las pertenencias que faltaban había algunos cartones de leche y paquetes de yerba. Sin embargo, hasta el momento no se detectaron computadoras manipuladas ni la desaparición de elementos utilizados para el trabajo periodístico.
El episodio ya quedó bajo análisis de las autoridades. Desde el Gobierno, junto con integrantes de Casa Militar y de la Policía Federal, se inició una revisión de lo ocurrido. Los periodistas evalúan además realizar una denuncia policial dentro de la propia sede gubernamental.
La situación generó preocupación porque el acceso a la Casa Rosada durante los fines de semana es limitado. En esos días, además del personal de seguridad y maestranza, permanece un funcionario asignado, mientras que los periodistas acreditados solo pueden ingresar cuando existe alguna actividad oficial.
Alrededor de 60 trabajadores de distintos medios cuentan actualmente con autorización para desarrollar sus tareas dentro del edificio. Según quienes trabajan allí, no existen antecedentes recientes de un episodio de características similares.
El hecho ocurre, además, en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y los periodistas acreditados. La relación se deterioró especialmente desde abril, cuando durante 11 días se restringió el ingreso de la prensa a la Casa Rosada.
Aquella decisión se produjo después de que Casa Militar denunciara a dos periodistas por realizar grabaciones en sectores internos del edificio. Las acusaciones fueron posteriormente desestimadas por un juez federal, que rechazó la figura de “espionaje” utilizada contra los comunicadores.
Cuando finalmente se permitió nuevamente el ingreso de la prensa, las condiciones de trabajo habían cambiado. La seguridad pasó a estar bajo control de Casa Militar, se modificaron ventanas para reducir la visibilidad desde el exterior y se limitaron los lugares por los que podían circular los periodistas.
Entre las áreas vedadas quedaron el Patio de las Palmeras y determinados pasillos del primer piso. También aumentó la presencia de personal de seguridad en sectores donde los trabajadores de prensa acostumbraban realizar llamadas, preparar sus despachos o mantener contacto informal con funcionarios.
Otra modificación significativa fue el cambio en el acceso al edificio. Los acreditados dejaron de ingresar por los sectores donde habitualmente podían encontrarse con funcionarios y comenzaron a utilizar una entrada secundaria. A esto se sumaron controles más frecuentes sobre credenciales y pertenencias.
La dinámica comenzó a mostrar algunos cambios con la llegada de nuevos responsables del área de comunicación oficial. Entre las modificaciones se encuentra la recuperación de las conferencias de prensa semanales, encabezadas por el vocero presidencial Adrián Ravier, bajo la conducción de Fabián Fernández en la Secretaría de Comunicación y Prensa.
Sin embargo, la relación entre el Gobierno y los medios continúa marcada por fuertes cruces. El presidente Javier Milei mantiene un discurso particularmente confrontativo con periodistas y medios de comunicación, a quienes suele cuestionar públicamente y acusar de actuar en su contra.
Uno de los episodios más recientes ocurrió el jueves pasado, cuando durante una actividad en la escuela ORT el mandatario instó a los estudiantes a insultar a los periodistas después de formular críticas generales contra el trabajo de los medios.
Días antes, Milei también había compartido un comentario del ministro de Economía relacionado con una publicación periodística sobre sus enfrentamientos con la prensa. El episodio se inscribe en una extensa serie de cuestionamientos y mensajes contra periodistas registrados durante su gestión.
Las organizaciones vinculadas con la actividad periodística vienen siguiendo esta situación. ADEPA, FOPEA y la Academia Nacional de Periodismo, entre otras entidades, han expresado en distintas oportunidades su preocupación por el nivel de confrontación y por determinadas medidas que afectan las condiciones de trabajo de los periodistas.
Ahora, el episodio ocurrido en la sala de prensa suma un nuevo elemento de preocupación y será investigado para determinar quién ingresó al lugar durante el fin de semana, qué ocurrió con las pertenencias encontradas fuera de lugar y si existió algún tipo de vulneración adicional dentro del área destinada a los medios.




















