Cuando se enciende un tubo de luz fluorescente y se observa que parpadea antes de iluminarse, esto no siempre indica que está dañado. En la mayor parte de los casos, este comportamiento es parte del encendido normal y está relacionado con el funcionamiento de sus componentes eléctricos. A diferencia de las lámparas LED o las bombitas tradicionales, el tubo fluorescente requiere generar una descarga eléctrica en su interior para emitir luz, lo cual toma unos instantes y explica los parpadeos previos al encendido. En los modelos convencionales, el circuito necesita calentar los electrodos en los extremos del tubo para crear las condiciones adecuadas que permitan que la corriente atraviese el gas contenido en su interior. Durante este proceso de inicio, es común que se produzcan pequeños destellos hasta que la descarga eléctrica se estabiliza y el tubo enciende completamente. Un parpadeo breve es totalmente normal, pero el inconveniente surge cuando el tubo demora excesivamente en encenderse, presenta un parpadeo constante o no se enciende en absoluto. Las causas más comunes de estos problemas son diversas. Las lámparas LED operan con una tecnología diferente, ya que no requieren un tubo con gas ni una descarga eléctrica para iluminarse, lo que les permite encender instantáneamente cuando están en buen estado. Si un tubo necesita varios intentos para encender, muestra zonas oscuras en sus extremos o parpadea constantemente, es probable que esté cerca del final de su vida útil. Antes de decidir desecharlo, es recomendable verificar también el cebador, el balasto y las conexiones eléctricas, ya que estos componentes podrían ser la raíz del problema.
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