Afortunadamente, existen soluciones prácticas que no implican un alto costo: a través de tres remedios caseros, elaborados con productos que se encuentran en casi todos los hogares, es posible mejorar el estado del burlete y extender su duración. Esta información fue compartida por el influenciador Gastón Williams en su cuenta de Instagram.
Una manera sencilla de detectar si el burlete presenta algún inconveniente es cerrar la puerta de la heladera dejando una hoja de papel atrapada entre el burlete y el marco. Si se retira sin resistencia, es probable que la goma no esté haciendo la presión necesaria. También es importante examinar si hay áreas despegadas, endurecidas, dobladas o con manchas oscuras.
Con el tiempo, el burlete puede perder su flexibilidad, volviéndose seco o agrietado. Para prevenir este desgaste, se puede utilizar un poco de vaselina líquida sobre un trozo de algodón, aplicándola con cuidado en toda la superficie del burlete.
La aplicación no debe ser excesiva; debe formar una capa fina y uniforme, prestando especial atención a los pliegues y las zonas que suelen estar más expuestas. La vaselina ayuda a mantener la elasticidad del material y evita que se endurezca por el uso cotidiano.
Antes de este tratamiento, es recomendable limpiar la goma con un paño húmedo para eliminar restos de comida, grasa y polvo, asegurándose de que luego se seque completamente. Así, la vaselina podrá distribuirse de manera uniforme sin mezclarse con la suciedad.
Este método actúa principalmente como un mantenimiento preventivo. Si el burlete ya presenta roturas profundas, secciones desprendidas o partes muy rígidas, puede que no sea suficiente para restablecer su funcionalidad.
En ocasiones, la goma puede encontrarse en buen estado, pero deformada, lo que impide un contacto adecuado con el marco. Para intentar devolverle su forma original, se puede aplicar calor de forma controlada.
Una opción es utilizar un secador de pelo en temperatura media, manteniéndolo a cierta distancia y moviéndolo constantemente para no sobrecalentarlo. El objetivo es ablandar ligeramente el material, lo cual permite moldearlo suavemente con los dedos o una espátula sin filo.
Otra alternativa es aplicar agua caliente en la zona afectada, teniendo cuidado de no quemarse ni dañar otras partes de la heladera. Posteriormente, se ajusta el burlete y se mantiene la puerta cerrada durante un tiempo para ayudar a que conserve su posición correcta.
Es importante aclarar que el calor en exceso puede agravar la deformación de la goma, por lo cual este procedimiento debe ser gradual. Luego de que el material se enfríe, se sugiere repetir la prueba de la hoja de papel para verificar mejores resultados en el sellado.
La humedad acumulada en los pliegues del burlete puede propiciar la aparición de manchas oscuras, hongos y olores desagradables. Para combatir estos problemas, se puede preparar un spray con una parte de lavandina y tres partes de agua.
La mezcla debe ser aplicada con una servilleta de papel, que se coloca sobre la parte afectada para asegurar que el producto mantenga contacto con la goma sin escurrir. Se deja actuar durante una hora y, si las manchas persisten, se puede dejar durante toda la noche.
Posteriormente, se retira el papel y se limpia la zona con un paño húmedo. Es fundamental secar bien todos los pliegues para evitar la acumulación de humedad en el futuro.
Es importante recordar que la lavandina nunca debe mezclarse con vinagre, alcohol, amoníaco ni otros productos de limpieza, ya que estas combinaciones pueden liberar gases tóxicos. Se aconseja ventilar el espacio y utilizar guantes durante el proceso.
Estos remedios son útiles para resolver problemas menores de resequedad, suciedad o deformación. Sin embargo, si la puerta sigue sin cerrar correctamente o si el burlete está dañado, será necesario reemplazarlo para evitar pérdidas de frío y un mayor consumo energético.



















