Además, se obtuvieron US$200 millones mediante una nueva emisión del Bonar 2028 (AO28); este ingreso, junto a los US$100 millones que podrían sumarse en la segunda ronda programada, se destinará en un mes a abonar parte del capital y los intereses de los bonos Globales.
La operación se llevó a cabo en la primera licitación de junio, la cual presentaba la menor dificultad en cuanto a montos de todo el año, en un marco de calma financiera, donde el dólar se mantuvo oscilante pero bajo control, y las tasas de interés en pesos permanecieron bajas e incluso negativas en términos reales.
Este contexto propició que el Ministerio de Economía aprovechara la situación para promover una amortiguación de los vencimientos, llevando una parte de estos compromisos a 2028 y años futuros, antes de las elecciones presidenciales previstas para el próximo año.
En la subasta se recibieron ofertas de compra por $7,40 billones para cinco instrumentos en pesos, de los cuales solo uno vencía este año. Se adjudicaron nuevos títulos por $6,12 billones, lo que no solo cubre los compromisos inmediatos de $5,1 billones, sino que también permite acumular $1,02 billones adicionales.
“Esto significa un rollover de 120,42% sobre los vencimientos del día de la fecha”, indicó la Secretaría de Finanzas al anunciar los resultados.
La demanda predominó en los bonos Duales (CER/Tamar) con plazos tanto cortos como largos, que totalizaron $3,56 billones, con una sobretasa entre 7,7% y 9,3%, y en la letra dollar-linked con vencimiento a finales de agosto, que captó $1,62 billones. Este interés no sorprendió, dado que ya se había detectado un aumento en la cobertura en las últimas ruedas del mercado tras el cierre de posiciones en dólar futuro de mayo.
Asimismo, se alcanzó una adhesión al canje del 24,89% para el Boncer TZX26, que vence a fin de mes, equivalente a $1,81 billones, y del 21,79% para el Dual TTJ26, que también vence a fines de junio. Ambos títulos fueron intercambiados por bonos Duales CER/Tamar con vencimientos programados entre finales de 2028 y 2030.
El resultado de estas acciones permitió aumentar la vida promedio de la deuda en 2,71 años, cifra que asciende a 3,29 años si se considera únicamente la conversión de títulos, un objetivo que el Gobierno había buscado explícitamente.
La licitación también incluyó un nuevo tramo del AO28 por US$200 millones, el bono destinado a ahorristas e inversores, con una tasa de interés anual del 6% y pagos mensuales. En esta ocasión, la tasa de corte se situó en 8,31%, aproximadamente 18 puntos básicos por debajo de la registrada dos semanas atrás.
“Fue una licitación positiva que muestra demanda y capacidad de refinanciamiento. Pero el mensaje del mercado sigue siendo claro: busca instrumentos defensivos, cobertura entre tasa, inflación y dólar, y todavía no abandona del todo la cautela”, evaluaron expertos en inversiones.
El analista Martín de la Fuente destacó que “es una buena licitación porque el menú era agresivo, en el sentido de que incluía cinco reaperturas y el instrumento más corto ofrecido —excluyendo la opción ajustable por dólar— era el TXMD8, con un plazo de 2,5 años, lo que empujaba al mercado a extender duration”.
De acuerdo a su análisis, la decisión de volver a incluir conversiones tras dos licitaciones sin canjes revela cierta prudencia del Tesoro frente a la próxima licitación, que enfrenta vencimientos por $23,5 billones. En consecuencia, se ofreció canjear los títulos TZX26 y TTJ26, que representaban el 58% de ese monto, buscando descomprimir esos compromisos, algo que se habría logrado por más de $4 billones.
Para Eric Ritondale, Finanzas “aprovechó el contexto de abundante liquidez en el sistema financiero para profundizar su estrategia de consolidación de pasivos, fijando tasas de largo plazo y reduciendo el stock de los vencimientos más inmediatos, sin convalidar rendimientos por encima del secundario”, algo que consideró muy “valorable.”




















