A medida que se acerca el cierre del mes, que se verá afectado por el feriado del 25 de mayo, los analistas han pronosticado que el índice inflacionario oscilará entre 2,1% y 2,5%. Estas estimaciones dependen de los eventos que ocurran en los días restantes del mes, por lo que se espera una revisión de pronósticos finales tras el cierre de mayo.
Pese a las variaciones en las proyecciones, existe un consenso generalizado de que la inflación de mayo será inferior a la de abril. Si se confirman estas expectativas, se consolidará una trayectoria a la baja que se reanudó con el IPC de abril, tras una interrupción que se había prolongado desde mediados de 2025.
Los analistas señalan que dos factores clave habrían influido en el resultado de mayo: por un lado, los aumentos en los precios de los combustibles, que quedaron en suspenso gracias a la renovación, por un mes más, del mecanismo de amortiguación implementado por YPF para estabilizar los precios en las estaciones de servicio, en medio de la prolongación del conflicto en Medio Oriente; y, por otro lado, la contención de los precios en el sector alimentario.
Cadenas de supermercados y mayoristas han afirmado que, salvo contadas excepciones, prácticamente no se han presentado nuevas listas de precios por parte de los proveedores en mayo, aunque algunos productos han experimentado aumentos puntuales recientemente.
Se ha reconocido que, debido a la disminución en las ventas, han sido pocos los proveedores que comunicaron incrementos, en su mayoría aquellos que aplican ajustes trimestrales.
Las empresas del sector alimentario y fabricantes de productos de consumo masivo se han mantenido a la expectativa sobre la decisión de YPF respecto a su compromiso de estabilización de precios, que antes vencía el 15 de mayo. La renovación del acuerdo fue recibida como una buena noticia, ya que ofrece un alivio temporal frente a los costos logísticos en un contexto de aumento del precio internacional del petróleo, que ha generado presiones adicionales sobre los costos operativos.
En este contexto, se espera que la categorías de ‘Transporte’ frene su aceleración; esta ha sido una de las que más ha crecido en las mediciones recientes, con un aumento del 4,4% en abril, impulsada por los incrementos de combustibles en marzo.
Las estimaciones de inflación para mayo, recopiladas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, sitúan el índice en un 2,3%. La Fundación Libertad, una de las que presenta cifras más bajas, anticipa un IPC mensual del 2,1%, destacando que los sectores con mayor incidencia serán alimentos y bebidas no alcohólicas, transporte y comunicaciones, mientras que la vivienda podría actuar como un contrapeso con una disminución.
Por su parte, C&T Asesores Económicos y EcoGo estiman que la inflación será de 2,2%, destacando que la mayor presión proviene de la nueva estructura tarifaria, que comenzó a aplicarse la semana pasada, afectando a trenes con un aumento del 10,4% y a colectivos en el área metropolitana con un incremento del 3,9%.
Orlando J. Ferreres se sitúa en una proyección más alta, esperando que el dato final se ubique entre el 2,3% y el 2,5%.
Algunas consultoras han reportado aumentos en los precios de las góndolas durante la última quincena, lo cual contrasta con la estabilidad observada anteriormente. EconViews, por ejemplo, registró un incremento del 1,1% en supermercados en la última semana, con aumentos específicos en verduras, que rondaron el 2,5%, y en bebidas, alrededor del 1,7%. Sin embargo, señalaron que el acumulado de las últimas cuatro semanas se mantiene en un 2%.
LCG también detectó una ligera aceleración en alimentos y bebidas en la tercera semana del mes, con un promedio de 2,7% en las últimas cuatro semanas, impulsado por recientes alzas en carnes, lácteos y verduras, en gran parte debido a la estacionalidad del período.




















