El organismo señaló que los principales factores de incertidumbre están vinculados con la continuidad de conflictos geopolíticos, posibles nuevas restricciones comerciales, movimientos en los mercados financieros internacionales, correcciones en activos asociados a la inteligencia artificial y mayores tensiones fiscales a nivel global.
Uno de los riesgos centrales está relacionado con una eventual prolongación del conflicto en Medio Oriente. El BCRA advirtió que los mecanismos que permitieron moderar el impacto inicial sobre los precios de la energía podrían estar cerca de agotarse.
Según el informe, los inventarios internacionales de petróleo se encuentran en niveles reducidos y la menor demanda de crudo por parte de China, que había contribuido a limitar la suba de precios, no sería sostenible en el tiempo. Ante un nuevo episodio de tensión, el organismo alertó que la ausencia de ese margen podría traducirse en mayores aumentos de precios energéticos.
El impacto para Argentina podría darse a través de dos canales: una menor demanda externa y condiciones financieras internacionales más restrictivas. En ese sentido, el BCRA señaló que los principales socios comerciales del país proyectan una desaceleración de su crecimiento durante 2026.
Entre las economías mencionadas se encuentran China, Brasil y la zona euro, cuyos menores niveles de expansión podrían afectar el desempeño del comercio exterior argentino.
El segundo riesgo identificado está relacionado con la posibilidad de nuevas barreras comerciales. El organismo señaló que el aumento de restricciones al intercambio internacional representa una amenaza para la economía global y puede afectar los flujos comerciales.
En ese marco, se mencionaron las medidas adoptadas por Estados Unidos, que establecieron nuevos aranceles sobre importaciones provenientes de distintos países bajo argumentos vinculados a condiciones laborales y prácticas comerciales.
El tercer factor de riesgo corresponde a la posibilidad de nuevos conflictos geopolíticos en diferentes regiones. El BCRA explicó que una escalada de tensiones podría generar movimientos hacia activos considerados de refugio, como el dólar y los bonos del Tesoro estadounidense, provocando un endurecimiento de las condiciones financieras para los países emergentes.
El informe recordó que episodios recientes de incertidumbre internacional generaron retrocesos en los mercados de acciones de economías emergentes y de América Latina, y advirtió que nuevos movimientos de este tipo podrían representar una vulnerabilidad externa para Argentina.
El cuarto riesgo está vinculado con los mercados tecnológicos y una eventual corrección en los activos relacionados con la inteligencia artificial. El BCRA señaló que este proceso se transformó en un motor relevante de la actividad económica global, aunque también puede generar presiones sobre la inflación y limitar el margen para una reducción de tasas de interés en algunas economías desarrolladas.
Según el informe, una corrección abrupta en estos mercados podría afectar a países que no participan directamente de las cadenas de valor vinculadas a la inteligencia artificial, pero que igualmente podrían verse expuestos a sus efectos financieros.
El quinto riesgo señalado está asociado a las vulnerabilidades fiscales internacionales. El organismo advirtió que los elevados niveles de deuda pública y las mayores necesidades de gasto en algunas economías podrían impulsar una suba de los rendimientos soberanos y restringir el acceso al crédito internacional.
Esta situación podría tener impacto sobre países que buscan recuperar el acceso al financiamiento externo, como Argentina.
Frente a este escenario, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, destacó que la autoridad monetaria cuenta actualmente con mayores herramientas para enfrentar eventuales períodos de tensión.
En ese sentido, señaló que la acumulación de reservas y la recuperación de instrumentos de política económica permiten contar con mayor capacidad de respuesta ante shocks externos.
Entre enero y el 31 de julio de 2026, el BCRA acumuló compras por USD 13.337 millones en el mercado de cambios, superando la meta anual de USD 10.000 millones establecida inicialmente.




















