Esta es la primera medida de restricción de abastecimiento adoptada por las compañías a medida que se aproxima el invierno en Buenos Aires, que abarca desde mayo hasta septiembre, justo cuando se intensifican las condiciones climáticas frías.
Las estaciones de servicio en la zona metropolitana podrán continuar vendiendo GNC bajo la modalidad “firme”, en la que los consumidores deben pagar un precio más elevado a cambio de un suministro garantizado. Por otro lado, la opción “interrumpible” presenta tarifas más accesibles, pero sin asegurar el abastecimiento.
La responsabilidad de aplicar esta medida recae sobre cada estación. Vender más allá del volumen de gas contratado en “firme” conlleva una penalización equivalente al costo de un litro de nafta súper por cada metro cúbico adicional vendido.
Según datos del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), la demanda “prioritaria”, que incluye a hogares, hospitales y clubes, alcanzó cerca de 50 millones de m3 diarios (MMm3/d) a principios de esta semana, con 14 millones de m3 diarios destinados al AMBA.
Fuentes oficiales no dieron respuesta inmediata a las consultas sobre esta situación. La semana pasada, la Oficina de Respuesta Oficial refutó afirmaciones sobre los potenciales riesgos de cortes de luz y gas, reconocidos previamente en documentos técnicos del Gobierno.
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