Bausili fue uno de los banqueros centrales que participó en la fotografía oficial junto al gobernador del PBOC en Shanghái, después de asistir a un seminario organizado por esa entidad y el Banco de Pagos Internacionales (BIS). Además, el funcionario chino mantuvo reuniones separadas con representantes de los bancos centrales de varios países como Georgia, Islandia, Mongolia y Macedonia del Norte.
Aunque desde el gobierno se ha minimizado la importancia del viaje, aludiendo a la reunión del BIS, los integrantes del equipo económico han admitido que su objetivo es “renovar el swap”, que generalmente forma parte de negociaciones más amplias. El Banco Popular de China comunicó que “se intercambiaron opiniones sobre la situación económica mundial y la cooperación económica y financiera bilateral”.
El plan de Bausili es extender por tres años más este intercambio de monedas, ya que constituye una línea de contingencia para “mejorar la situación” de las reservas brutas, que están programadas a vencer en agosto próximo. Este swap representa el 40% del total de las reservas brutas del Banco Central, que ascienden a US$ 47.558 millones. Este miércoles, las reservas sufrieron una caída cercana a los US$ 300 millones en comparación con el día anterior, aunque se mantienen en su nivel más alto en seis años.
Argentina estableció su primer swap en 2009 y activó en 2023 un tramo de US$ 5.000 millones, destinados a pagar importaciones a China, deuda con el FMI, CAF y Qatar, y para sostener el tipo de cambio frente a las presiones en el contexto de las elecciones presidenciales. Con la llegada de Javier Milei, el Banco Central mantuvo activo dicho tramo y canceló el 90%, quedando un remanente de US$ 659 millones.
Este proceso de negociación se divide en dos etapas: una es la renovación del intercambio de monedas, en la que el Banco Popular de China proporciona yuanes (RMB) al Banco Central argentino, a cambio de lo cual recibe pesos argentinos. La segunda etapa requiere la autorización de China para mantener activo el swap y transformarlo en “líquido”, un proceso que suele ser complicado y sujeto a negociaciones.
Jorge Carrera, exvicepresidente segundo del Banco Central, comentó que “a partir de su internacionalización, el (Yuan) Renminbi es una moneda que puede clasificarse como convertible a nivel internacional, permitiendo su inclusión en las reservas brutas, algo que acepta el Fondo Monetario Internacional”. También señaló que, desde la presión ejercida por Trump en 2018, los swaps en yuanes tienden a ser excluidos de las reservas netas en los análisis del FMI.
El Gobierno de Milei, por su parte, acordó el año pasado un swap por US$ 20.000 millones con Estados Unidos, de los cuales se utilizaron US$ 2.500 millones antes de las elecciones de octubre para evitar una devaluación en medio de la corrida cambiaria. Para poder cancelar y devolver la totalidad del tramo activado a Trump, Argentina recurrió a un préstamo puente del BIS por el equivalente a esa suma.
Estas negociaciones se producen en un contexto de presiones por parte de Trump, quien ha instado a Milei a distanciarse de Xi Jinping, en medio de tensiones en temas como cooperación nuclear, acceso a minerales críticos, ventas de soja a China y significativas inversiones en Argentina. La Cámara Argentino-China solicitó el martes al ministro Luis Caputo que realice un viaje a China, aunque este viaje no figura en la agenda del ministro ni del presidente por el momento.



















