El informe analiza una canasta fija de supermercado diseñada para representar el consumo mensual de dos adultos y dos niños. Para comparar los valores entre provincias, se mantienen las mismas marcas y cantidades por envase, con productos de primeras marcas y artículos básicos asociados al consumo de la clase media.
Santa Cruz encabezó el ranking, con un costo de $1.067.161. Le siguieron Chubut, con $1.062.515; Tierra del Fuego, con $1.037.790; Río Negro, con $1.029.622; y Neuquén, con $1.019.872.
En el otro extremo, Mendoza presentó la canasta más económica, con $919.551. Detrás se ubicaron La Rioja, con $931.735; Catamarca, con $947.194; San Luis, con $955.304; y Tucumán, con $960.994.
En la comparación con agosto, los mayores incrementos en pesos se registraron en Salta, donde la canasta aumentó $57.913; Entre Ríos, con una suba de $52.835; y Corrientes, con un alza de $51.681.
Las variaciones más moderadas se observaron en La Rioja, con $20.987; Neuquén, con $20.074; y Mendoza, donde el incremento fue de apenas $3.827.
Al medir los aumentos porcentuales, el ranking presentó diferencias. Chaco lideró con una suba mensual del 5%, seguido por Corrientes, con el 4,6%, y Misiones, con el 4,2%. Estos resultados ubicaron al Nordeste argentino entre las zonas con mayores incrementos relativos durante septiembre.
En cambio, Río Negro y Neuquén registraron aumentos del 1% cada una, mientras que Mendoza volvió a mostrar la variación más baja del país, con un 0,9%.
La comparación interanual también exhibió diferencias entre jurisdicciones. Chubut tuvo el mayor incremento frente a septiembre del año pasado, con un 34,9%, seguido por Tierra del Fuego, con el 34,5%, y Chaco, con el 34,2%.
Las subas más bajas se registraron en Mendoza, con un 24,6%; San Luis, con un 24,9%; y La Rioja, con un 26,1%.
El comportamiento de los productos individuales también mostró diferencias significativas entre provincias. La cebolla volvió a destacarse por sus aumentos, que oscilaron entre el 30% y el 60% en muchas jurisdicciones.
Las subas más pronunciadas se registraron en San Luis, con un 74,1%, y San Juan, con un 63,2%. En contraste, Mendoza presentó un incremento del 24,9%, Río Negro del 6,5% y La Pampa del 2,3%.
El tomate redondo también registró aumentos importantes. Mendoza encabezó las subas, con un 30,3%, mientras que Tucumán y Catamarca tuvieron incrementos del 21,3% cada una.
El arroz, que había mantenido sus precios estables en agosto, aumentó en septiembre en casi todas las jurisdicciones. Las variaciones se ubicaron mayoritariamente entre el 2% y el 7%, aunque Santa Cruz registró un alza del 8,1%. San Luis, por su parte, presentó un incremento del 1,9%.
La leche mostró una tendencia similar, con aumentos de entre el 1% y el 5% en la mayoría de las provincias. Chubut tuvo la suba más elevada, del 5,2%, mientras que Tierra del Fuego fue la única jurisdicción con una variación negativa, del 0,3%.
El aceite de girasol, uno de los productos con mayores aumentos durante agosto, mostró una evolución más estable en septiembre. En 17 de las 25 jurisdicciones relevadas, la variación fue inferior al 1%. Las principales excepciones fueron Santiago del Estero, con un 5,1%; Tucumán, con un 4,9%; y Catamarca, con un 4,2%. Santa Cruz, en cambio, registró una caída del 3,3%.
El relevamiento atribuye las diferencias de precios entre provincias a las particularidades del costo de vida regional. La Patagonia concentra los valores más elevados de la canasta, pero también registra algunos de los salarios más altos del país, lo que compensa parcialmente el mayor gasto en alimentos.
Santa Cruz, por ejemplo, combina la canasta más cara con el segundo salario promedio del sector privado más alto, solo por detrás de Neuquén.
Sin embargo, los promedios salariales no reflejan las diferencias de ingresos que existen dentro de cada provincia. Por ese motivo, el estudio incorporó una segunda referencia basada en el salario del comercio minorista, una actividad que emplea a una proporción importante de trabajadores.
Al utilizar ese ingreso como parámetro, el costo de la canasta representa una porción considerablemente mayor del salario. En varias jurisdicciones, la compra mensual de alimentos y bebidas puede superar un tercio de los ingresos combinados de dos trabajadores del sector.




















