El 23 de agosto, Valverde había señalado que “Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía” y había planteado la necesidad de “hacer presencia” en esa región, a la que definió como una “llave bioceánica” para la conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico.
Romay, en tanto, destacó el carácter estratégico del Atlántico Sur y señaló que en esa región se encuentran algunos de los principales pasos bioceánicos. Al referirse a las vías de conexión entre ambos océanos, mencionó al Estrecho de Magallanes, al que identificó expresamente como territorio chileno, y al Cabo de Hornos, ubicado en el extremo sur.
Las declaraciones de Valverde habían provocado una protesta formal de la Cancillería chilena y una respuesta del Gobierno argentino, que reafirmó que la cuestión está regida por los tratados de Límites de 1881 y de Paz y Amistad de 1984.
En ese contexto, el ministro de Defensa argentino, teniente general Carlos Alberto Presti, se comunicó el 26 de agosto con su par chileno, Fernando Barros. Durante ese contacto, Presti atribuyó los dichos de Valverde a “una confusión y desprolijidad” y remarcó que “no está en discusión que el Estrecho de Magallanes es chileno”.
El intercambio entre los funcionarios se produjo mientras se desarrollaba el ejercicio combinado Viekaren 2026, una actividad en la que participaron las armadas de Argentina y Chile en el Canal Beagle, en las inmediaciones de Puerto Williams.
Pese a la aclaración oficial sobre la soberanía del estrecho, la controversia también dejó planteada la situación del Decreto 457/2021, dictado durante la administración anterior, que hacía referencia a un “control conjunto” del Estrecho de Magallanes y el Mar de Hoces.
El Gobierno actual manifestó su intención de reemplazar ese decreto mediante una nueva Directiva de Política de Defensa. Sin embargo, la nueva normativa todavía no fue publicada.
En este escenario, la posición expresada por Romay constituye una ratificación explícita de la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes, luego de las declaraciones que habían generado la protesta de Chile. Al mismo tiempo, sus dichos volvieron a poner en primer plano el carácter estratégico de la zona austral como vía de conexión marítima entre el Atlántico y el Pacífico.




















