La Dirección de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales de la Cancillería solicitó una evaluación militar sobre los equipos que se pretende incorporar a la estación ubicada en Bajada del Agrio. La primera revisión estuvo a cargo de la Fuerza Aérea Argentina, que advirtió que la ausencia de una nueva antena no permite descartar un incremento de capacidades sensibles.
Según el análisis realizado, los equipos permitirían mejorar la recepción de señales débiles, la operación en banda Ka, el procesamiento de datos a alta velocidad, el almacenamiento de información, la sincronización, la calibración de radiofrecuencia y el monitoreo del espectro.
Entre los elementos incluidos en el pedido figuran receptores criogénicos, convertidores de frecuencia, sistemas de simulación de radiofrecuencia, analizadores de espectro y nuevos sistemas de procesamiento. Para la Fuerza Aérea, el conjunto representa una actualización relevante de la cadena de misión y podría incrementar la sensibilidad, confiabilidad, disponibilidad, capacidad de procesamiento y autonomía operativa de la estación.
La instalación tiene funciones vinculadas con la telemetría, el comando y la recepción de información de misiones espaciales. Sin embargo, la tecnología utilizada presenta un carácter dual, ya que sistemas destinados a actividades científicas también pueden aportar capacidades relacionadas con el seguimiento de señales y el conocimiento del entorno espacial.
La evaluación militar no concluye que el pedido implique necesariamente la construcción de una nueva antena ni atribuye un uso militar a la estación. Sí considera que existe suficiente información para tratar la incorporación del equipamiento como una actualización técnica de relevancia estratégica.
Por ese motivo, se recomendó que el expediente sea analizado de manera interinstitucional y antes de autorizar los cambios. Entre las medidas sugeridas figuran contar con un inventario técnico detallado de los equipos y sus componentes, certificaciones sobre la ausencia de nuevas antenas y controles técnicos antes y después de la instalación, con participación de organismos vinculados con la defensa y la ciberseguridad.
La estación china comenzó a operar en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, a partir de acuerdos firmados entre 2012 y 2014. La instalación ocupa unas 200 hectáreas en Neuquén y cuenta con una antena de 35 metros. El convenio establece que la Argentina puede utilizar el 10% del tiempo operativo de la antena para investigaciones a cargo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
China sostiene que la estación tiene un carácter exclusivamente civil y que forma parte de la cooperación espacial con la Argentina. La operación está a cargo de la China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC), organismo vinculado con la estructura militar china. Esta relación no constituye por sí misma evidencia de un uso militar de la estación neuquina, pero forma parte de las consideraciones estratégicas que rodean a la instalación.
En abril de 2024, el Gobierno argentino realizó inspecciones en la estación china de Neuquén y en una instalación de la Agencia Espacial Europea en Mendoza. Participaron especialistas de distintos organismos oficiales y, posteriormente, la Cancillería señaló que las actividades observadas eran compatibles con los objetivos pacíficos acordados.
El nuevo pedido de equipamiento vuelve a poner el foco en la infraestructura espacial ubicada en Neuquén y en el desarrollo de capacidades vinculadas con la observación y el seguimiento de objetos en el espacio. En este contexto, la Conciencia Situacional Espacial y la Conciencia del Dominio Espacial adquieren relevancia para la defensa, debido a la necesidad de contar con información precisa sobre los objetos, trayectorias y actividades que se desarrollan en el entorno espacial.




















