Entre los elementos que llevaron a esta mejora, Moody’s destacó las reformas estructurales implementadas por el gobierno de Javier Milei, el incremento en las exportaciones y el fortalecimiento de las reservas.
En este sentido, la agencia demuestra un optimismo considerable respecto a la evolución económica para el presente año, pronosticando un crecimiento del 3,4% en 2026 y del 3,5% para el año siguiente, superando las previsiones de otros analistas del mercado.
Las políticas del Gobierno, afirma Moody’s, “están mejorando el entorno empresarial y promoviendo un reequilibrio gradual en la inversión y la actividad económica, orientándose hacia un modelo de crecimiento más sostenido por el sector privado”.
La mejora de la calificación de Caa1 a B3 aleja a Argentina de una eventual declaración de default, al menos según la visión de Moody’s. La agencia ha señalado que las probabilidades de que el Gobierno incumpla con sus obligaciones hasta finales del próximo año se han reducido de manera significativa, siendo el superávit fiscal uno de los logros más destacados.
Sin embargo, Moody’s también advierte que el ciclo político, y en particular las elecciones presidenciales de 2023, podrían frenar mayores mejoras en la calificación. Así, la agencia expresa reservas sobre la posibilidad de ver cambios en la calificación en el corto plazo, dada la proximidad del proceso electoral.
“El riesgo político sigue siendo una limitación clave para la calificación”, señala el comunicado de Moody’s. La eventual elección de “un gobierno más intervencionista” que revierta parcialmente las reformas implementadas podría generar distorsiones en la inversión, el comercio, el mercado cambiario y la gestión fiscal.
Esto podría, según la agencia, debilitar la confianza de los inversores y frenar los flujos de inversión, afectando la acumulación de reservas externas y erosionando gradualmente las mejoras crediticias obtenidas durante el actual proceso de ajuste.
A pesar de estas advertencias, también se observa una tendencia a la moderación. Aunque persiste la incertidumbre respecto a la dirección de las políticas tras las elecciones de 2027, “el rango de posibles resultados en materia de políticas se ha reducido en comparación con ciclos electorales anteriores”.
Moody’s destaca una creciente aceptación social de la disciplina fiscal y un mayor apoyo político a la estabilidad macroeconómica. Las recientes mejoras en la calificación de la deuda argentina han llevado a una notable disminución del riesgo país, que estuvo cerca de perforar los 400 puntos básicos en las semanas recientes.
Sin embargo, en la jornada anterior, cerró ligeramente por debajo de los 420 puntos, en un ambiente de toma de ganancias, especialmente en los bonos a largo plazo en dólares. Los analistas suggest saben que las cotizaciones tienden a lateralizar, sin cambios significativos.
Tanto inversores como Moody’s comparten preocupaciones respecto al impacto de las próximas elecciones presidenciales, lo que parece frenar una mejora adicional en la cotización de los bonos y una subsiguiente reducción del riesgo país.
El análisis de la calificadora refleja los temores del mercado. Por un lado, sugiere que hay poco margen para implementar políticas distintas a las actuales si se desea asegurar la entrada de dólares y cumplir con los compromisos de inversión. Por otro, advierte que un gobierno más intervencionista en 2027 podría amenazar los avances conseguidos hasta ahora.




















