El caso se originó a partir de las labores de control efectuadas por agentes aduaneros especializados. Durante estas inspecciones, se detectaron irregularidades en la documentación de varios vehículos, que, a pesar de ser de reciente fabricación y tener un alto valor comercial, circulaban con chapas patente de unidades con más de sesenta años de antigüedad. Esta discrepancia generó sospechas y motivó el inicio de una investigación formal.
Los indagadores descubrieron una estrategia destinada a eludir la prohibición de nacionalización de automóviles usados, conforme al Decreto 11/99. Según los expedientes judiciales, los autos de alta gama ingresaron al país de manera irregular y, una vez en Argentina, se desplazaron utilizando dominios de autos importados que habían sido registrados bajo el Régimen de Vehículos Clásicos, que permite el ingreso de modelos con más de 30 años.
El análisis de la Aduana reveló que un solo titular había registrado las patentes, lo que posibilitó su utilización como fachada para vehículos que no estaban debidamente registrados. De esta manera, los automóviles evadieron los controles y regulaciones que prohíben la nacionalización de vehículos usados, además de esquivar el pago de aranceles aduaneros y otros impuestos.
La denuncia elevada por la Dirección General de Aduanas fue considerada por la Fiscalía Nacional en lo Penal Económico N° 8 y el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 3, que autorizaron los 22 allanamientos en distintos puntos del AMBA. La ejecución del operativo estuvo a cargo del personal de aduanas, con el respaldo de la Policía Federal Argentina.
Durante los procedimientos, se confiscaron cuatro lujosos vehículos: un Porsche Carrera RS 2.7 del año 1973, valorado en 1,4 millones de dólares; un Aston Martin DB6 Vantage Superleggera de 1966/67, cuyo valor se estima en 1,1 millones de dólares; un Porsche 911 Turbo modelo 2025, con un precio de 850 mil dólares; y un Aston Martin DB6 Mk I de 1966/67, que presenta un valor de 750 mil dólares. Así, el total de los vehículos secuestrados alcanza 4,1 millones de dólares.
La maniobra investigada consistió en aprovechar el marco de importación de autos clásicos para introducir en el país automóviles de alta gama más recientes o de considerable valor, haciendo uso de patentes de vehículos antiguos para regularizar su circulación. Los funcionarios de aduanas indicaron que estos autos circulaban con documentación falsificada o incompleta, lo que posibilitó su uso sin el debido registro ante las autoridades pertinentes.
Las diligencias judiciales indican que los implicados podrían enfrentar penas de hasta 8 años de prisión, según los artículos 863 y 864 del Código Aduanero. Las sanciones están vinculadas a la figura de contrabando agravado, que implica penas más severas en situaciones de operaciones organizadas o que involucren a múltiples personas.
El operativo, que implicó una acción coordinada entre la Aduana y la Policía Federal, llevó al secuestro de vehículos cuya procedencia no contaba con la documentación adecuada conforme a la normativa nacional. El uso de patentes de autos clásicos para disfrazar la verdadera naturaleza de los vehículos constituye una infracción a los controles establecidos por las autoridades aduaneras.
El descubrimiento de un mismo titular para los dominios empleados en la maniobra fortaleció la suposición de una operación organizada, orientada a esquivar la prohibición de nacionalización de automóviles usados. La investigación judicial continúa bajo la supervisión de la Fiscalía Nacional en lo Penal Económico N° 8 y el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 3, que analizan los elementos obtenidos en los 22 allanamientos realizados.
El secuestro de estos vehículos de lujo evidenció la existencia de circuitos irregulares para la entrada y circulación de autos de alta gama, aprovechando vacíos en las normativas de importación vigentes. Las autoridades aduaneras señalaron que el uso de patentes de autos antiguos es una práctica recurrente para eludir la prohibición de ingreso de vehículos usados.
El valor total de los autos secuestrados, que supera los 4 millones de dólares, refleja el impacto económico de la maniobra detectada. El Porsche Carrera RS 2.7, uno de los modelos más solicitados por coleccionistas, lidera la lista de los vehículos incautados, mientras que el Aston Martin DB6 Vantage Superleggera y el Aston Martin DB6 Mk I destacan por su rareza y su valor en el mercado internacional. El Porsche 911 Turbo modelo 2025 es un ejemplo de la incorporación de modelos contemporáneos disfrazados de autos clásicos.
La causa judicial reúne elementos que podrían derivar en nuevas acciones, a medida que avance la investigación sobre la procedencia y la ruta de los vehículos incautados. La Justicia mantiene bajo revisión la documentación confiscada y las declaraciones de los implicados, buscando esclarecer el alcance de la operación y determinar las posibles responsabilidades penales.




















