Desde el organismo explicaron que esta actualización procura que los contribuyentes no tributen más debido a un aumento nominal en sus ingresos que no necesariamente se traduce en un incremento de la actividad económica.
Respecto a los nuevos topes de facturación para el Impuesto sobre Ingresos Brutos, uno de los cambios más significativos afecta a sectores como servicios públicos, restaurantes, hoteles, comunicaciones, servicios inmobiliarios, salud, educación y administración pública, entre otros. En estos casos, el límite de facturación anual ha sido incrementado de $2.004.000.000 a $2.154.300.000.
Por su parte, para servicios de comercialización y reparaciones, el límite anual se ha elevado de $364.000.000 a $391.128.000.
La AGIP también ha realizado modificaciones en los trámites administrativos y fiscales. En este sentido, el monto mínimo de deuda tributaria para poder acreditar la inexistencia de deuda o solicitar beneficios fiscales ha pasado de $1.000 a $10.000. Esta medida busca simplificar gestiones y disminuir trámites en casos considerados de bajo importe.
En relación a los beneficios fiscales para contribuyentes que operan bajo el Régimen Simplificado, la Ciudad mantiene una serie de ventajas destinadas a trabajadores independientes. Entre estos se incluyen peluqueros, fotógrafos, mecánicos, entrenadores personales y esteticistas, entre otros.
Las bonificaciones que están en vigor son las siguientes: – Categorías A, B y C: bonificación del 100% del impuesto. – Categorías D a H: bonificación del 75% del impuesto.
Estas iniciativas son parte del esfuerzo por unificar el Régimen Simplificado de la ciudad con el Monotributo nacional, un proceso que se implementó desde enero de 2026. Gracias a este sistema, más de 200.000 contribuyentes de la Ciudad pueden concentrar sus trámites y obligaciones fiscales en una única gestión, facilitando la administración de sus impuestos.




















