Inicialmente, el Plan Mesa se lanzó como una medida de apoyo alimentario ante la crisis provocada por la pandemia de COVID-19, que limitó el acceso a los comedores escolares. En sus primeras etapas, cada caja contenía productos como dos paquetes de harina, dos de arroz, dos de lentejas, fideos, dos botellas de aceite, dos sachets de leche, arvejas, una docena de huevos, levadura y salsa de tomate.
Sin embargo, la situación ha cambiado drásticamente. Actualmente, “la provincia de Buenos Aires, por mes, a una familia le da una caja con una docena de huevos, una botella de aceite, un paquete de arroz, un paquete de leche, levadura, un paquete de harina, tomate triturado, lentejas y arvejas”, señaló Ramón Indart en un programa en vivo. La variedad se ha reducido de quince a nueve productos.
Indart atribuye esta disminución a la inflación, mencionando que “vos fuiste licuando con la inflación el presupuesto de alimentos. Todo esto lo sacamos del mapa”. La caja que ahora reciben las familias no solo tiene menos productos, sino también una notable disminución en la cantidad total.
Además, el desarrollo y la implementación del programa han creado tensiones entre los municipios y la provincia. Indart explicó que “los municipios hacen campaña con una caja que paga la provincia de Buenos Aires. Le ponen el sello del municipio para que la gente crea que esto te lo daba el municipio”.
En una entrevista, Bernarda Meglia, subsecretaria de Políticas Sociales de la provincia, comentó sobre la necesidad de una reconfiguración alimentaria obligatoria. “Esto tiene que ver con el recorte que la Nación está haciendo sobre la provincia de Buenos Aires con el agobio financiero”, dijo.
Meglia también mencionó un reclamo reciente que se presentó al Ministerio de Capital Humano: “de los $220 mil millones que la Nación le debe a la provincia de Buenos Aires, específicamente para el servicio alimentario escolar”.
Aunque el ajuste en la entrega de cajas ocurre en un contexto donde se incrementa el presupuesto del Servicio Alimentario Escolar (SAE), Meglia advirtió que “nosotros ahora aumentamos el servicio alimentario escolar en un 30%. El Servicio de Alimentario Escolar es el que va destinado a garantizar que dos millones y medio de chicos y chicas de toda la provincia de Buenos Aires puedan desayunar, almorzar y merendar en las escuelas de la provincia todos los días en 11.500 escuelas de toda la provincia”. Sin embargo, según los funcionarios, el refuerzo del SAE no es suficiente para cubrir el recorte de productos que caracterizaban las cajas originales del plan.




















