Este incremento en el volumen exportado se debe a la combinación de condiciones climáticas desfavorables en otras regiones productoras y al aumento de la demanda en Europa, intensificada por las interrupciones comerciales derivadas del conflicto que involucra a Estados Unidos, Irán e Israel. Así, el sector argentino ha podido capitalizar la oportunidad generada por la reducción de la oferta en Ucrania, la Unión Europea y Turquía.
Es relevante señalar que la Unión Europea es el mercado más exigente a nivel global, estableciendo estrictas barreras fitosanitarias y estándares de calidad. Estas regulaciones son aún más severas tras la implementación del “Pacto Verde”, que exige total trazabilidad y certificación de baja huella de carbono.
En la campaña 2025/26, el maíz se destaca como el principal producto, con exportaciones que han alcanzado cifras récord durante dos meses consecutivos. Entre marzo y abril, los embarques programados superarán los 10,3 millones de toneladas, representando un incremento del 54% en comparación con el mismo período del año anterior y 3,7 millones por encima del promedio de los últimos cinco años, según la BCR. Esta tendencia establece a Argentina como uno de los principales proveedores a nivel mundial, incluso antes de que Brasil integre plenamente su cosecha de “safrinha” al mercado global.
El efecto en la balanza comercial es significativo, con proyecciones de liquidación de divisas que, según la BCR, podrían alcanzar los USD 35.375 millones en 2026, lo que implica un aumento de USD 850 millones respecto a estimaciones anteriores. Se anticipan ingresos de USD 29.600 millones procedentes de exportaciones agroindustriales entre abril y diciembre. Este panorama destaca la contribución crucial del sector agrícola al flujo de dólares, con un tipo de cambio mayorista que ronda los $1.400 en el último mes.
El girasol también muestra un rendimiento sobresaliente en este ciclo. La cosecha 2025/26 se estima en un récord de 7,3 millones de toneladas, un 30,4% más que el año anterior, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP). Hasta ahora, se han cosechado 6,98 millones, y solo en el primer cuatrimestre, las exportaciones de semilla en bruto se acercan al millón de toneladas, una cifra inusual en comparación con los volúmenes tradicionales de subproductos industriales.
La Comisión Europea ha informado que Argentina ha suministrado el 30,6% de las importaciones de semillas de girasol de la Unión Europea, en comparación con solo un 1% en 2025, así como el 54% de la harina de girasol, más del doble que el año anterior. Los principales destinos para estas exportaciones son Bulgaria y Rumania, lo que refleja la creciente importancia de la producción argentina en el mercado europeo.




















