Una situación particular emergió en el diálogo, con Paletta dejando expuesto a Darío Herrera, su colega de terna, en un momento inesperado. La primera ocasión surgió cuando se le preguntó por un incidente controvertido al final del encuentro: la falta que Herrera sancionó de Maximiliano Salas sobre Ayrton Costa, que detuvo un ataque peligroso de River poco antes del empujón discutido. Paletta no defendió la decisión de su compañero, expresando que “por coherencia, ninguna de las dos son infracción en el fútbol, que es un deporte de contacto”. Aceptó incluso que, si el cabezazo de Salas hubiera resultado en gol, lo habría instado a que revisara la jugada.
El segundo punto, más sutil pero incómodo, se presentó cuando argumentó su decisión de no llamar a Herrera por el empujón de Lautaro Blanco a Martínez Quarta, describiendo la acción como “una jugada gris, para la mitad de la biblioteca es penal y para la otra no”. Esta declaración crea una contradicción, ya que si el responsable del VAR considera que la jugada es gris y, por ende, sujeta a diferentes interpretaciones, esto contradice la esencia del VAR, que existe precisamente para resolver tales situaciones. Afirmar que “era gris pero no lo llamé” equivale a reconocer que no se utilizó la herramienta en su propósito real.
Paletta también se respaldó en su “filosofía” de no intervenir salvo en casos de errores claros y evidentes. Esta “filosofía”, que repitió en varias ocasiones, tiene una dimensión política en su argumento. Según Paletta, su criterio es “respaldar las decisiones de campo, de los que están transpirando la camiseta”. A pesar de que lo expresó como una defensa, sugiere una estrategia para evitar cargarse el peso de la decisión y permitir que las consecuencias recaigan sobre Herrera. Si el árbitro de campo acierta, tiene el respaldo de Paletta; si se equivoca, según la lógica que él mismo establece, la responsabilidad recae sobre quien oficiaba como árbitro principal. Este enfoque evita que Paletta asuma riesgos, pero deja a Herrera en una posición vulnerable frente a sus decisiones.


















