El presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Mohammed Ben Sulayem, volvió a poner el foco en el acoso en línea dentro de la Fórmula 1 y aseguró que el piloto francés Pierre Gasly recibió 13.000 amenazas de muerte. La declaración se produjo en una entrevista con el medio especializado The Drive, seis semanas después del Gran Premio de Madrid, donde una maniobra vinculada con Franco Colapinto había generado una fuerte polémica entre los aficionados.
El episodio ocurrió después de la carrera en España, en la que Colapinto terminó séptimo y estuvo cerca de perder esa posición frente a Oscar Piastri. La situación se produjo porque su compañero de equipo circulaba a menor velocidad y no le dejaba espacio para intentar un adelantamiento en un circuito con pocas zonas de sobrepaso. Días después, Gasly denunció haber recibido amenazas en las redes sociales.
“Pierre Gasly recibió 13.000 amenazas de muerte, ¡13.000! Si luchamos solos, fracasaremos; no podemos hacerlo solos”, sostuvo Ben Sulayem durante la entrevista realizada en Austin. Sin embargo, la declaración reproducida no estuvo acompañada de documentación que permitiera verificar de manera independiente esa cifra.
El dirigente también recordó otros casos de hostigamiento vinculados con el automovilismo, entre ellos el de una comisaria de pista que habría recibido amenazas de muerte y violación. Según relató, la mujer decidió abandonar su función voluntaria al considerar que no valía la pena continuar en esas condiciones.
Frente a este escenario, Ben Sulayem defendió la campaña “Unidos contra el Acoso en Línea”, impulsada por la FIA para combatir las agresiones digitales. El presidente de la entidad consideró que la inteligencia artificial puede desempeñar un papel importante en la identificación de quienes utilizan las redes para hostigar a pilotos, integrantes de los equipos y otras personas relacionadas con el deporte.
“Corremos el riesgo de que el deporte se vuelva viral debido al acoso en línea, y ahí es donde los necesitamos”, afirmó, al reclamar la participación de los aficionados y los medios de comunicación. También sostuvo que no debería haber lugar para los acosadores y advirtió que la falta de medidas podría perjudicar a la categoría.
Ben Sulayem planteó que la respuesta debe incluir sanciones y acciones coordinadas entre la FIA, los equipos, los pilotos y la prensa. Según explicó, la organización puede excluir de carreras, eventos y plataformas oficiales a quienes incurran en determinadas conductas, mientras que los medios y las escuderías también deben asumir responsabilidades.
El presidente de la FIA, además, pidió a los propios pilotos que intervengan cuando sus seguidores cruzan los límites. “Los pilotos de F1 tienen seguidores, y pueden decirles: ‘Basta, no quiero que sean mis seguidores si no se comportan adecuadamente, si hacen amenazas de muerte’”, señaló. Y agregó que los competidores son referentes públicos y deben contribuir a proteger a sus colegas.
El debate sobre el acoso digital en la Fórmula 1 antecede a la llegada de Franco Colapinto a la categoría. Uno de los antecedentes más conocidos es el de Lewis Hamilton, quien durante su carrera sufrió episodios de racismo vinculados con su color de piel. En distintos circuitos se registraron espectadores con máscaras de mono y carteles con mensajes racistas dirigidos al piloto británico, que luego se consagró siete veces campeón del mundo.
En el caso de Colapinto, el conflicto escaló hasta el punto de que el propio piloto publicó un video para pedir a sus seguidores que apoyarlo no significaba atacar a otros competidores. Flavio Briatore también intervino públicamente y advirtió, en una entrevista con ESPN, que podría silenciar al argentino si continuaban las agresiones en las redes.
La advertencia de Ben Sulayem vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad compartida en la prevención del hostigamiento digital. “La FIA tiene una responsabilidad; los equipos tienen una responsabilidad; ustedes, los medios de comunicación, tienen una responsabilidad”, afirmó. Su planteo apunta a que el respaldo a un piloto no se convierta en una justificación para amenazar o agredir a otros integrantes de la categoría.




















