Las perspectivas económicas para la campaña agrícola 2026/27 en Córdoba son favorables, impulsadas por mejores precios esperados para los granos y una mayor capacidad de compra de insumos. Sin embargo, el comportamiento del clima y el costo de los arrendamientos podrían generar diferencias importantes en la rentabilidad de cada cultivo.
Así lo indica un informe económico de la Bolsa de Cereales de Córdoba, elaborado a partir de estimaciones del Departamento de Información Agronómica. Para la próxima campaña estival, la superficie destinada a la soja rondaría los 3,9 millones de hectáreas, un 5% más que en el ciclo anterior. En cambio, el maíz ocuparía unas 3,4 millones de hectáreas, con una caída interanual del 4%.
También se esperan retrocesos en otros cultivos: el girasol alcanzaría las 330.000 hectáreas, el maní unas 235.000 y el sorgo alrededor de 158.000 hectáreas.
En materia de precios, los contratos negociados a cosecha anticipan subas para varios de los principales granos. Según el informe, la soja se ubicaría en torno a los US$ 359 por tonelada y el maíz, entre US$ 201 y US$ 205, con incrementos cercanos al 10% frente al ciclo anterior. Para el girasol se proyectan unos US$ 500 por tonelada, un 14% más, mientras que el sorgo se mantendría alrededor de los US$ 195.
La relación entre los precios de los granos y el costo de los insumos también muestra señales favorables. De acuerdo con los valores de octubre de 2026, se necesita una menor cantidad de producción para comprar semillas y fertilizantes. En soja, por ejemplo, hacen falta un 23% menos de quintales para adquirir semillas y un 16% menos para comprar fosfatos. En girasol, la cantidad de grano necesaria para comprar una tonelada de urea disminuye un 33%, mientras que la requerida para adquirir semillas cae un 30%.
El gasoil representa la principal excepción a esta tendencia: según el cultivo, se necesita entre un 8% y un 45% más de quintales para comprarlo.
A estas perspectivas se suman las expectativas por el cronograma de reducción de los derechos de exportación anunciado por el Gobierno nacional, sujeto a la recaudación fiscal. En octubre de 2026, las alícuotas se ubican en el 24% para la soja y el 8,5% para el maíz. De acuerdo con el esquema previsto, en octubre de 2027 bajarían al 22,5% para la oleaginosa y, durante la cosecha de maíz, al 8% para los planteos tempranos y al 7,75% para los tardíos.
Con los precios proyectados y los rendimientos promedio de las últimas campañas, la Bolsa de Cereales de Córdoba estima resultados económicos positivos para todas las alternativas productivas analizadas. El maíz temprano lidera las perspectivas, con una rentabilidad cercana al 23%, seguido por la soja de primera, con un 15,4%. Los planteos de trigo con soja de segunda y el maíz tardío se ubican en torno al 12,6%, mientras que el girasol y el sorgo rondan el 8%.
No obstante, el escenario climático será determinante para sostener esos resultados. Los antecedentes provinciales muestran que la soja alcanza rendimientos promedio de 33,6 quintales por hectárea en años Niño, frente a 30,8 en escenarios Neutros y 24 en períodos Niña. Para el maíz, el comportamiento es diferente: los mayores rindes históricos se registraron en años Neutros, con 89,2 quintales por hectárea para los cultivos tempranos y 78,2 para los tardíos.
Las diferencias se reflejan especialmente en las proyecciones de rentabilidad del maíz. Bajo condiciones Neutras, el maíz tardío alcanzaría un rendimiento económico del 12,1%, mientras que en un escenario Niño llegaría al 11%. En cambio, ante una Niña, el resultado pasaría a terreno negativo, con una rentabilidad del -1,2%.
El maíz temprano, por su parte, conservaría resultados positivos en los tres escenarios climáticos analizados: una rentabilidad del 27,3% en condiciones Neutras, del 21,1% en un año Niño y del 11,9% bajo una Niña.
Otro factor que incidirá en los resultados es el costo de los arrendamientos. En Córdoba, el alquiler agrícola promedio se ubicaría en 12 quintales de soja por hectárea, el mismo nivel que en la campaña anterior. Sin embargo, su equivalente ascendería a US$ 430,8 por hectárea, un 14% más interanual.
Los valores más elevados se registrarían en Marcos Juárez, con 18,5 quintales por hectárea, y en Unión, con 14,5. En contraste, Río Seco y Tulumba presentarían los requerimientos más bajos.
De esta manera, aunque los precios esperados y la relación con los insumos anticipan una campaña favorable para el campo cordobés, la evolución del clima y el peso de los alquileres serán determinantes para definir la rentabilidad efectiva de cada producción.



















