“Mi sensación no es tanto de que pase algo con el Ministerio de Economía. Lo que sí es cierto es que el programa económico está entrando en un momento de cierta presión, porque la actividad económica mostró señales de debilidad”, afirmó durante una entrevista.
Sus declaraciones se producen en medio de las versiones sobre la continuidad del ministro Luis Caputo, que cobraron fuerza tras la participación del economista Alberto Ades, de la Universidad de Harvard, en una reunión de Gabinete. La presentación también generó especulaciones sobre una posible dolarización de carteras de cara a las elecciones de 2027.
Para Spotorno, uno de los principales problemas de la economía argentina es la dificultad para superar un determinado nivel de actividad. Según explicó, los registros del segundo trimestre se acercaron a máximos observados en años anteriores, como 2015 y 2018, pero la recuperación volvió a encontrar un límite. “Al parecer hay como un nivel que le cuesta atravesar, hay un techo que le cuesta atravesar a la actividad económica, y en ese punto estamos ahora, por eso cada paso parece más difícil”, señaló.
El economista también apuntó a la caída de la demanda de pesos y a las restricciones fiscales. Según su estimación, el gasto público nacional ronda los 14,5 puntos del producto bruto interno (PBI), un nivel a partir del cual considera que resulta cada vez más difícil profundizar los recortes. “A partir de estos niveles, recortar más gasto público implica mucho trabajo para lograr pocos resultados”, advirtió.
En paralelo, cuestionó la distancia entre los anuncios de inversión y los resultados concretos de la economía. “Si bien los anuncios de inversión son buenos, los datos de inversión son malos”, sostuvo, al señalar que la llegada de nuevos proyectos todavía no se traduce en una mejora suficiente de la actividad.
Spotorno describió este escenario como un proceso de desgaste del programa económico. Aclaró que, a su juicio, no hubo necesariamente un error desde el inicio, pero consideró que los planes económicos pierden impulso con el tiempo y requieren correcciones. “Los planes económicos relativamente buenos como este, tienen su desgaste también, se amortizan con el tiempo, y también tienen un periodo de duración”, afirmó.
Según su análisis, el Gobierno esperaba llegar a esta etapa con una inflación más controlada y mayor margen de maniobra en materia monetaria y fiscal. Sin embargo, sostuvo que la caída de la demanda de pesos limita las posibilidades de flexibilizar las condiciones financieras sin poner en riesgo la desaceleración de los precios.
“Hoy no hay prácticamente posibilidad de manejar la política monetaria y la política fiscal. Toda la discusión de aflojar la política monetaria se choca con la realidad de que la demanda de pesos está en caída y de que cualquier afloje te puede tirar por la borda el programa antinflacionario”, explicó.
El economista agregó que estas dificultades coinciden con un clima político cada vez más condicionado por las próximas elecciones. “Te encontrás con estas condiciones de desgaste del programa económico, y encima empezás ya en año electoral; parecería que se adelantó el año electoral y no me extraña que haya estas presiones”, señaló.
Pese a este diagnóstico, Spotorno consideró que reemplazar al ministro de Economía o modificar por completo el programa sería una decisión demasiado drástica. En ese sentido, interpretó las recientes intervenciones públicas de Caputo como una señal de respaldo político y de confianza en el rumbo económico.
Sobre la repercusión de la presentación de Alberto Ades en el Gabinete, manifestó su sorpresa por el revuelo generado. Lo describió como un economista identificado con la ortodoxia económica y sostuvo que su reconocimiento académico contribuyó a darle mayor relevancia a sus planteos. Para Spotorno, la atención que despertó el episodio también refleja la frustración ante una recuperación económica que no termina de consolidarse.
En ese contexto, recordó que Caputo había anticipado “los 18 mejores meses” para la economía argentina, mientras que, según señaló, la actividad atravesó dos trimestres de recesión. También mencionó el impacto de las tasas de interés internacionales de largo plazo, que elevan el costo del financiamiento y reducen los incentivos para asumir riesgos e invertir en Argentina.
En el plano local, observó que numerosas empresas industriales y comerciales necesitan transformar sus modelos de negocio para adaptarse al nuevo escenario. Al mismo tiempo, destacó el aumento de las operaciones de fusiones y adquisiciones, que interpretó como una señal de reconfiguración empresarial y de adaptación a las nuevas condiciones económicas.
Spotorno vinculó la recesión con las turbulencias posteriores a las elecciones bonaerenses del año pasado. Según recordó, la suba del tipo de cambio generó un episodio de desconfianza que derivó en un aumento de las tasas de interés y una contracción del crédito.
A su vez, explicó que el traslado de la depreciación cambiaria a los precios se hizo sentir durante el primer trimestre de 2026. Como la inflación resultante fue mayor a la esperada, los salarios y las jubilaciones no lograron ajustarse a tiempo, lo que provocó una caída de los ingresos reales. A ese panorama se sumó el encarecimiento de la energía por el aumento del petróleo, que favoreció el ingreso de divisas al país, pero elevó los costos para la industria.
De cara a los próximos meses, el economista identificó una restricción vinculada con la capacidad de oferta de la economía y sostuvo que tanto la demanda interna como el PBI encuentran dificultades para superar el nivel actual. Aun así, estimó que la actividad podría recuperar relativamente rápido el terreno perdido y que el crédito mostraría una mejora gradual.
Para 2027, Spotorno proyectó un crecimiento económico de entre el 2,5% y el 3%. Sin embargo, advirtió que la incertidumbre electoral puede condicionar las decisiones de inversión. Según afirmó, las encuestas muestran “prácticamente un empate técnico en todos lados”, una situación que, a su entender, dificulta la planificación de las empresas.
El economista planteó tres escenarios posibles según el resultado electoral: uno pesimista, asociado a una victoria amplia de Axel Kicillof junto con el sector kirchnerista; otro optimista, que contempla un triunfo del oficialismo que permita avanzar con reformas; y un escenario intermedio, caracterizado por una versión más moderada de Kicillof o una elección reñida.
Entre los factores externos que podrían influir sobre la economía argentina, también mencionó la posibilidad de un fenómeno climático conocido como “súper Niño”. Si impulsara los precios internacionales de los productos agrícolas sin provocar daños significativos en la producción local, podría generar mayores ingresos de dólares para el país.
Por último, Spotorno anticipó que la incertidumbre política podría llevar a más ahorristas a dolarizar sus carteras durante 2027. Señaló que se trata de un comportamiento observado en otros años electorales, como 2019, 2021, 2023 y 2025, y aclaró que no necesariamente responde a una posición ideológica contraria al Gobierno, sino a una estrategia de cobertura ante posibles escenarios adversos.
“Muchos van a dolarizar más las carteras, si es que ya no lo están haciendo”, concluyó.




















